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Tenías que ser tú. Capítulo 12.



Roberto parecía haber congeniado bastante bien con los amigos de Raquel, incluido Fran. Sí, Fran era verdaderamente agradable y simpático. A pesar de beber claramente los vientos por Raquel y, obviamente preferir que Raquel y Roberto no estuviesen juntos, se mostraba abiertamente con Roberto.
_¿Y tú, cómo acabaste en Londres?_ preguntó Roberto. _¿No me dirás que también viniste detrás de una chica como David?
_No, el romanticismo no está por medio de mi historia. Yo me vine a perfeccionar mi inglés con intenciones de estar un tiempo y volverme a España pero mira ya llevo dos años aquí trabajando y ahora no es buen momento para volver._comentó Fran.

Raquel los observaba con admiración y curiosidad. Definitivamente, los hombres son diferentes a nosotras. No me imagino hablando como si nada con una chica a la que le gustase Roberto. Estoy segura que ella intentaría sacarme los ojos y yo haría todo lo posible por demostrarle que Roberto es mío, pensaba sin quitarles la vista de encima. Sonrió con la simple idea de verse enfrentándose a una contrincante amorosa. De pronto se vio arrastrándola por los pelos y no pudo evitar reírse con la imagen.


_¿De qué te ríes?_le preguntó Valerie en baja voz._Tus chicos parecen haber congeniado.
_No son mis chicos_murmuró sonriente Raquel recordando su pensamiento anterior.
_Lo que tú digas pero estás de suerte. Ambos están, ¿cómo decís vosotros? ¿Cañón?
Fran y Roberto las miraron un momento. No sabían de qué hablaban aquellas dos pero ambos habían tenido el mismo presentimiento. Eran el tema de conversación. Hicieron caso omiso a la idea siguiendo con su conversación.
Sí, la verdad, es que debo estar en mi racha de buena fortuna con el género masculino, pensaba Raquel viéndolos hablar. Valerie tiene razón. No sabría decir quién de los dos está mejor, la verdad, siguió pensando mientras contemplaba el fibroso cuerpo de Fran y luego se fijaba en el de Roberto. Raquel piensa en otra cosa, se dijo así misma notando que el rubor subía a sus mejillas, o terminaran por darse cuenta que los observas.
_¿Qué estás pensando?_le preguntó Valerie al oído. Afortunadamente, parecía ser la única que se había dado cuenta del rubor en sus mejillas.
_No lo quieras saber.
_Uff, me suena a triple equis.
_¡No, no seas tonta! Y calla o terminaran por darse cuenta que hablamos de ellos.
Helen las miraba. Les sonrió al verse sorprendidas por sus amigas. Sí, estaba claro cuál era el tema de conversación de aquellas dos. Le hizo un gesto de aprobación a Raquel y ninguna de las tres pudo evitar una sonrisa. David y Richard estaban ausentes por completo de aquella conversación visual entre las tres, sin embargco, Roberto y Fran no lo estaban del todo. Conversaban amigablemente pero mirando furtivamente aquella segunda silenciosa conversación.
_No la verdad es que sería de locos dejar un trabajo y marcharte por las buenas. La cosa está muy jodida pero ¿tú también eres profe?_preguntó Roberto a Fran.
_No, para nada. Soy fisio, fisioterapeuta.
_Vaya, más de uno se aprovechara de tu habilidad con las manos.
_Ja ja ja, sí, yo estoy entre ellos_ bromeó David._ . Una vez que pruebas esas manos mágicas imposible olvidarlas.
_Eso ha sonado muy mal_ Rió Richard.
_No estés buscando dobles sentidos donde no los hay._ Continuó la broma Fran.
_Voy a tener que probar yo esas manitas._ Esta vez era Helen la que hablaba.
_Cuidado Richard que como pruebe las manos del colega te deja, ja ja ja.
_¡Mira    que sois tontos!_ Rió Raquel. _Estáis buscando dobles sentidos en donde no los hay y encima dando por hecho que si Fran le da un masaje a la Helen, ella va a abandonar a Richard. ¡Hay que ser retorcidos! Y ojo, Fran, no digo que tus manos no sean una maravilla.
_¿Tú las has probado?_preguntó Roberto mirándola fijamente.
_No_contestó rápidamente Raquel. _. La verdad, es que me acabo de enterar que es fisio. Nunca habíamos hablado de rollos laborales.
_Cierto, daba por hecho que todos sabían a qué me dedicaba. Precisamente, a David lo conocí por mi trabajo. Es el único que ha probado mis deditos pero bueno si alguna vez necesitáis un masaje_dijo mirándola a Raquel por un momento a los ojos para luego mirarlos a todos._sabéis donde encontrarme.
_Pues, espérate tú que esto es como cuando tus amigos se enteran que eres bueno con los ordenadores, desde ese día te conviertes en su informático particular.
_Ja ja ja, sí, eso es verdad.? Cuando regreso a Madrid de vacaciones más de uno siempre tiene algún dolor que quiere que les cure.
_Eres de Madrid como yo.
_Sí, bueno, de Alcalá de Henarés.
_Bonito.
_Sí, ¿y tú?
_De puro centro_ puntualizó Roberto.
Raquel se levantó bajo la atenta mirada de Roberto y Fran.
_¿A dónde vas?_Quiso saber Roberto.
_A ningún sitio. Necesitaba estirar las piernas.
_Pues, aprovechando que estás levantada, ¿me acompañas al baño?_ comentó Helen levantándose.
_Vale.
_Esperad chicas, me apunto._dijo Valerie levantándose de un salto._.Dejemos a estos con sus cotilleos de chicos.
_Sí, sí, voy a aprovechar para enterarme de todos tus secretos, Raquelita._ dijo Roberto enseñándole la lengua a Raquel.
_De pocos te vas a enterar. Te equivocas de bando_puntualizó Raquel antes de besarlo cálidamente en los labios.
_Algo sabrán, en la cama se comparten muchos secretitos.
_¿De qué te quieres enterar?_ preguntó entre risas David._ Yo soy tu fuente más fiable.
_Hala, cotillas, ahora nos vemos._ dijo Raquel.
Roberto no podía borrar la sonrisa de su cara mientras observaba a Raquel alejarse rumbo a los baños. Fran lo observaba disimuladamente. Sí, Roberto era un árbol demasiado difícil de derribar. Sí, él podía vivir en la misma ciudad que Raquel pero aquellos dos no podían negar que estaban hechos el uno para el otro. Tarde, había llegado tarde a aquel grupo. Tarde la había conocido. Igual de haber conocido a Raquel un par de meses atrás hubiese tenido alguna oportunidad pero ahora estaba muy complicado, por no decir imposible. La palabra imposible no estaba en su vocabulario. Improbables hay muchas cosas pero imposible nada siempre se decía.
_¿Te vuelves el lunes?_ preguntó David haciendo a Roberto despertar de su ensoñación.
_Eh, no. Bueno, sí pero no.
_¿Cómo es eso?
_Pues, el lunes de amanecida. El avión sale a las doce de la noche de mañana domingo._ Aclaró Roberto.
_Bueno, podéis aprovechar todo el día y la tarde._ dijo Richard.
_Más o menos, he de mirar las combinaciones de metro y tren para el aeropuerto.
_¿Qué dices? ¡Eso es una locura! De eso nada, Raquel que coja mañana mi coche y te lleve ella. Hablo en serio.
_Gracias, David, la verdad es que así sería más fácil aunque Raquel odia las despedidas en los aeropuertos.
_Ya es que debe de ser jodido. Hablo de la distancia._comentó Fran.
_Sí, lo es.
_Pero, ahora entre nosotros, ¿vais en serio?_ quiso saber David.
_¿Ir en serio? La verdad, aun no sé adonde nos está llevando esto.
_Para no saberlo has volado dos fines de semana desde Madrid sólo para estar con ella._Puntualizó David.
_Sí, lo sé. Es un poco de locos pero Raquel es...es...es única. Nosotros no nos hemos parado a pensar a dónde vamos. Sí, nos gusta estar juntos pero también somos conscientes que ahora mismo no es posible el traslado de ninguno de los dos a la ciudad del otro.
_¿Te vendrías a Londres?_preguntó impulsivamente Fran.
_No lo sé. Si tuviera un trabajo como el mío aquí igual sí. Quiero pasar más tiempo con Raquel pero no hemos pasado el suficiente para decidir cambiar nuestras vidas así como así.
_Ya, te entiendo. Yo me vine a Londres porque Valerie y yo llevábamos más de un año juntos. Nos conocimos en la universidad. Ella fue con el proyecto Erasmus a  Santiago y cuando se volvió para aquí seguimos en contacto. Ella iba a Galicia y yo venía para acá. Un año estuvimos así hasta que decidí venirme porque ya la distancia era insostenible._ Le contó David.
_Yo no sé qué se siente. Siempre he tenido a la novia cerca de casa._bromeó Richard.
_Yo creo que por alguien como Raquel yo me iría._Habló Fran sin darse cuenta que hablaba en voz alta._. Eh, no hablo de Raquel. Quiero decir que de sentir eso que vosotros parecéis tener no me lo pensaría pero es que yo soy de impulsos.
_No tienes que justificarte, Fran. Mis impulsos también me dicen que he de estar a su lado pero la cordura me frena. Igual dentro de unos meses soy un habitual en vuestras cenas de los viernes pero ahora mismo necesito tiempo para comprobar que esto no es un simple capricho.
_¿Capricho? ¿Raquel es un capricho?_preguntó Fran.
_No, no he utilizado la palabra más adecuada.
_Ya.
_Lo que quiero decir es que ambos, ella y yo, necesitamos tener las cosas claras. Comprobar que verdaderamente queremos estar juntos.
_No hace falta que te expliques. Te hemos entendido_comentó Fran._, sólo que me resulto curiosa la palabra utilizada para definir vuestra relación.
_Sí, es que la escritora es Raquel_bromeó Roberto. Le gustaba aquel chico. Sí, era muy agradable y no podía negar que le gustaba Raquel. Cada vez tenía más claro que se sentía atraído por Raquel._, por cierto, ¿alguno ha leído algo escrito por ella?
_Yo sí_se apresuró a contestar David._. He leído un par de cuentos que tiene publicados. Es muy buena. No me extraña que le propusieran escribir una novela. ¿No has leído nada?
_No, me ha dicho que hasta que no tenga terminado el manuscrito no puedo leerlo pero voy a tener que pedirle esos cuentos.
_Sí, sí, leelos. Son muy buenos._Resaltó Richard.
_Vaya, ahora me pica la curiosidad a mí también_ dijo Fran.
_Desde que lleguemos a casa le digo que me los deje.
_¿El que he de dejarte?_preguntó Raquel que acababa de llegar con las chicas. _¿Ya te has enterado de todos mis secretos ocultos?
_Uhm, de alguno que otro_bromeó Roberto devolviéndole el beso.
_Sí, sí, mucha necesidad de pensar veo yo.
_Ja ja ja, Richard, muy bueno. Justo en eso estaba pensando yo._dijo David.
_Mejor no saber de qué estáis hablando._Era Valerie la que hablaba._. ¿Chicos, vamos a tomarnos un café?
_Sí, sí. Yo necesito café_ Saltó enseguida Raquel.
_Y yo_corroboró Roberto.
_Normal_apostilló David._. Cuando no se duerme se tiene sueño. Je je je...
_¡Muy gracioso!_ exclamó Raquel haciéndole burla.
_Sí, pero certero. Aquí la colega no me dejó dormir en toda la noche._Continuó con la broma Roberto.
_No si ahora la culpa voy a tenerla yo.
_Siempre, eso lo sabes._dijo Roberto antes de besarla._.Y espero que tampoco me dejes dormir esta noche._Le susurró al oído.
_¿Qué es eso que ibas a pedirme al llegar a casa?_le preguntó en voz baja Raquel mientras guardaban la manta en la mochila.
_Tus cuentos. Quiero leerlos. David y Richard me han dicho que eres muy buena. ¿Te estás ruborizando? ¡No me lo  puedo creer!
Roberto la agarró por la barbilla antes de besarla. Le hacía gracia que Raquel se ruborizara por los cumplidos de sus amigos. Nunca dejaba de sorprenderlo aquella chica.
_Vente, tontita._dijo acercándola a él._. ¿Por qué te ruborizas?
_No sé. Cuando mis amigos me leen es como si me vieran desnuda. No sé es algo difícil de explicar.
_Bueno, si es eso, conmigo no va a pasarte eso.
_¿Por?
_Porque yo ya te he visto desnuda.
_Mira que eres tonto.
_Ya sabes que no lo soy sino lo estoy._Sentenció antes de volverla a besar.
_Parejita, ¿nos vamos?_ preguntó Richard.
Fran se había adelantado junto a David. Sabia que debía aceptar aquella situación pero eso no dejaba de dolerle. No tenía ninguna necesidad de ver sus besos y abrazos.
_No está todo perdido.
_¿Qué? ¿De qué hablas?
_Colega, ¿crees que no me he dado cuenta que te gusta Raquel?
_No, jodas.
_No, no te jodo_rió David._. Eres un libro abierto. Venga, Raquel no lo sé pero Roberto lo tiene claro.
_Bueno, no sé de qué me sorprendo. Anoche intenté quedar con Raquel para tomar café y me dio la impresión que algo intuía. Venga, como que le dije que sabía que estaba con Roberto pero que los amigos tomaban café.
_Ya. Chico, las vueltas del mundo son muy grandes y una relación a distancia es muy jodida.
_Sabes lo que me cabrea de todo esto.
_¿Qué?
_Yo nunca he deseado el fracaso de una relación. Nunca le he deseado el mal a nadie y, sin embargo, me alegraría con toda mi alma que fracasaran como pareja y tener yo una oportunidad. Y lo peor es que ese tío me cae bien.
_Te ha dado fuerte, ¿eh?
_Sí y no lo entiendo. Apenas nos conocemos. Pero, esa chica tiene algo que me atrae.
_Sí, es encantadora. La verdad es esa. Fran, ¿qué quieres que te diga?
_Nada. Ojalá, te hubieses jodido el hombro antes. Ja ja ja ja.
_¡Serás cabrón!
_¿Sabes que es broma, verdad?
_Sí, sí, sí. Broma. Te salvas porque me lo has dejado mejor que como lo tenía antes de la caída.
David y Fran escucharon a Henry. No era la primera vez que escuchaban al saxofonista. Era imposible no pararse a escucharlo cuando te lo encontrabas. Sí, Henry debía ser una versión moderna del Flautista de Hamelin. Sí, te atrapaba con sólo escucharlo tocar un par de acordes. Era bueno, verdaderamente, bueno. Ambos se sorprendieron al presenciar el cambio de melodía. Ninguno de los dos sabían que el motivo estaba precisamente en su grupo. Henry ya había visto a su pareja favorita. Raquel y Roberto no pudieron evitar una sonrisa al escuchar su canción. Definitivamente, aquella canción marcaría un antes y un después en sus vidas. Una anécdota que los uniría de por vida. Una historia para contar a sus nietos, los tuvieran juntos o por separados. Estaba claro que It had to be you formaba parte de la banda sonora de la vida de ambos, de su vida en común.
Esta vez no bailaron. Se quedaron uno junto al otro con las manos entrelazadas. Raquel apoyó su cabeza sobre el hombro de Roberto. ¡Ojalá, días como el de hoy fueran algo normal!, pensaba mientras escuchaba a Henry tocar y sentía los labios de Roberto en su pelo.
_Eh, estoy aquí. No quiero que la sonrisa se borre de tu cara_le murmuró Roberto a Raquel al notar que se ponía seria._.Además, estoy seguro que hablamos más que alguna pareja que vivan juntos.
_Sí, eso sí.
_Pues, no pienses en otra cosa. El tiempo pondrás los puntos sobre las ies.
_¿Y si somos un hiato?
_¿Un hiato? Raquel ya me he perdido. No me pongas metáforas de ese tipo que si ahora me hablas de diptongos e hiatos me pierdo.
_Chicos, ¿seguimos?_preguntó Valerie._ ¿Diptongos e hiatos? ¿He oído bien? ¿Raquel estás dándole clases a Roberto?_Bromeó Valerie.
Raquel y Roberto sonrieron y saludaron a Henry que les guiñó un ojo mientras seguía tocando.
_Este tío es genial. ¿Lo conocéis?_preguntó David a Raquel y Roberto al verlos saludar a Henry.
_Es una larga historia._contestaron al unísono.
_¡Qué sincronía!
_Mira igual no somos un hiato de esos_comentó Roberto ante un extrañado David y las risas de Raquel._ aunque sigo sin saber el motivo para serlo. Ya me darás alguna clase. Uhm...
_Roberto, Roberto borra esa imagen de tu cabeza.
_No sabes qué imagen tengo.
_No, pero estás haciendo que me suban los colores.
_Je je je, tengo poderes...
_Sobre los demás no sé pero sobre mí sí._Confirmó Raquel mientras lo abrazaba.
_¿Parejita venís o no?_Preguntó David al darse cuenta que no estaban con el grupo.
_Vamos, vamos._respondieron al unísono una vez más reanudando la marcha.
El café se había alargado en el tiempo. El reloj marcaba las seis de la tarde cuando retomaban el camino de vuelta a casa. Todos vivían por la misma zona.
_Raquel, mañana pasas por casa para que te lleves el coche. Si quieres lo tienes desde por la mañana. Nosotros no vamos a ir a ningún sitio._dijo David una vez en la puerta de la casa. Ellos eran los segundos en llegar a su destino. Una esquina antes se habían despedido de Helen y Richard.
_Gracias, David, pero imagino que pasaremos ya por la tarde. No creo que por la mañana se nos ocurra salir fuera._contestó Raquel.
_Bueno, aquí vamos a estar. Nos vemos mañana, entonces.
Raquel, Roberto y Fran se despidieron de Valerie y David. Aún les quedaba un paseo para llegar a sus respectivas casas. Fran vivía en la trasera de Raquel, así que el último trayecto lo harían los tres. Roberto iba en el centro. Fran y él mantenían una animada conversación. No sólo compartían el mismo gusto por las chicas. Tenían aficiones en común, ambos eran acérrimos seguidores del Atlético de Madrid. Raquel los miraba alucinada. Iba en silencio escuchándoles hablar de jugadores a los que no conocía. No, lo de ella no era el fútbol y no entendía aquella pasión por ver a veintidós hombres pegarle patadas a un balón. No, el fútbol no le decía nada y estaba totalmente perdida en aquella conversación.
_Bueno, os dejo. Un placer Roberto._Se despidió Fran estrechándole la mano._.Raquel, nos vemos si no coincidimos durante la semana nos vemos el viernes.
_Disfruta de lo que queda de weekend_dijo Raquel sonriente antes de darle un par de besos en las mejillas.
_Lo mismo te digo._contestó Roberto.
¿Lo mismo te digo? Roberto, ¿por qué mientes? En realidad quieres que no pase un buen fin de semana, que algo los haga separarse para tener tú las puertas abiertas. Joder, encima me cae bien el Roberto, éste. Es un buen tío, entiendo a la perfección que a Raquel le guste. ¿Le guste? ¡Está colada por él!Esas miradas que le dedica son...son puro fuego. Joder, no haberla conocido antes, pensaba Fran mientras se alejaba de ellos. Fran, deberías ir quitándotela de la cabeza. Raquel no forma parte de tu destino. Nunca llegarás a nada con ella, entre antes lo tengas claro menos dolorosa será la caída.
Nada más traspasar el umbral de la puerta Roberto abrazó a Raquel.
_Uhm, tenía ganas de tenerte solo para mí.
_Pues, hemos ido porque has querido.
_Y me lo he pasado muy bien, señorita, pero eso no quita que tuviera ganas de estar a solas contigo.
_¿Y para qué?
_Para besarte en sitios que estaría muy feo hacerlo en público.
_Pues te recuerdo que seguimos estando en un sitio público. No hemos subido a mi humilde morada.
_¿Humilde? Preciosa, tu apartamento será pequeño pero no humilde. Vives en muy buena zona y el loft es muy bonito. ¿Cuánto demonios cobra un profe en Londres?
_Bueno, en realidad, he tenido mucha suerte. No con el sueldo, que bueno, es normalito._dijo mientras subían las escaleras._. El loft es de Valerie. Sus padres se lo regalaron al terminar la carrera.
_Joder, eso es un regalo y lo demás son tonterías.
_Sí, están forrados. El caso es que cuando David se vino se les hizo pequeño. Yo estaba compartiendo piso con dos chicas y estaba loca por irme de aquella locura de casa. Valerie me dijo que si quería me lo dejaba. No pago alquiler sólo el mantenimiento.
_Vaya, sí que has tenido suerte. Una chica con suerte.
_Eso parece._dijo abriendo la puerta.
_Te dejan un piso en muy buena zona. Tienes un trabajo que te gusta. Estás apunto de terminar un best seller.
_Ja ja ja, en muy alta estima me tienes para no haber leído nada mío.
_Sé que será así y además...
_¿Además qué?_ preguntó mientras Roberto la acorralaba junto a la pared sin dejarle escapatoria.
_Los tíos se pelean por ti.
_¿Qué los tíos se pelean por mí? ¿De dónde has sacado eso?
_Me tienes a mí y a Fran..._dijo besándola.
_A ti y a Fran...pues no los he visto pelearse mucho. Venga casi he pensado que os ibais juntos a ver un partido de fútbol.
_Es muy majo.
_Sí, ya me he percatado que habéis hecho buenas migas._comentó risueña mientras besaba el cuello de Roberto.
_Ya, ya te vi observarnos aunque tú mantenías una conversación con Valerie. ¿Puedo saber cuál era esa conversación misteriosa?
_No era una conversación misteriosa, cotilla._Rió aspirando el olor de la colonia de Roberto._. Me encanta tu colonia.
_Y a mí la tuya.
_Si quieres la intercambiamos.
_No creo que sea una buena idea. Además no sería lo mismo._dijo mientras volvía a besarla._. ¿Me vas a contar el secreto?
_Eres muy  chismoso. No era ningún secreto. Sólo comentábamos que era curiosa vuestra conversación.
_¿Por? ¿No puedo hablar con un tío al que le guste mi chica?
Raquel sintió un pinchazo en el estómago al escuchar aquellas dos palabras. Mi chica. Roberto había dicho que era su chica. Aquella era la primera vez que escuchaba tal afirmación de su boca. Sí, estaba claro que no eran simples amigos. Dos amigos no están con esas idas y venidas. Viajando de Madrid a Londres y de Londres a Madrid para pasar unos días con el otro.
_¿Y por qué si se puede saber?_preguntó un divertido Roberto.
_Porque dos mujeres ni de broma hubiesen mantenido una conversación tan amigable. Nos hubiésemos clavado los puñales por la espalda.
_Es que las mujeres sois unos bichos venenosos._Rió Roberto.
_Eh, no te  pases. No he dicho eso tampoco.
_Y no hay quien os entienda, eso es otra verdad como un puño._dijo volviéndola a besar. _.¿Cuádo me vas a dar la clase de lengua?
_¿La clase de lengua?
_Sí, explicarme lo de los hiatos.
_ ¿Ahora?_ preguntó Raquel mientras sentía los labios de Roberto bajando por su cuello._ ¿No prefieres un baño relajante?
_¿Juntos?
_Juntos.
_Uhm...sí..._dijo volviéndola a besar._pero luego tendrás que explicarme esa historia de que somos hiatos...
Elva Marmed

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