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Identificar patrones que frenan la abundancia y el éxito.

Identificar patrones que frenan la abundancia y el éxito.


¿Cuáles fueron tus reflexiones durante la semana respecto al éxito y la abundancia? Probablemente, los consejos con los cuales finalizaba la segunda semana de “Merezco el éxito” no hayan conmovido tu fibra más íntima porque no fueron una novedad cognoscitiva para vos…
¿Verdad que te pasa seguido? En una simple revisión de tu biografía vas a develar con facilidad la cantidad de veces en las cuales tu juicio intelectual –más vinculado de lo que creés a tu memoria emocional- se impuso a tu voluntad de superar el miedo, la abulia o el conformismo. Si a pesar de esto te interesa seguir un poco más allá, te propongo que me acompañes en la descripción del proceso:
1- La imposibilidad de disfrutar de tus logros o de atreverte a ir más allá de tu situación actual se manifiesta como una inquietud molesta. Te permite vivir, es cierto, aunque de forma incómoda.
2- En un intento de diluir la incomodidad, descubriste por dónde iba el problema y decidiste buscar información al respecto. Al principio, indiscriminadamente y luego seleccionando entre las fuentes que te parecieron más confiables.
3- Te suscribirte en este programa porque, en definitiva, era gratuito y no tenías nada que perder ni material ni espiritualmente en el transcurso del mismo.
4- Y ahora, todo lo que leés te parece tan obvio… Tan obvio que te preguntás qué sentido tiene perder el tiempo en la lectura de lo ya conocido o intelectualizado previamente.
5- La respuesta que te propone “el sentido común” es el abandono de “lo obvio” y el regreso a la incómoda conformidad de la convivencia con tu impostora.
¿Te reconociste? ¿En cuántas ocasiones viviste este proceso o uno similar? Con este planteo comienzo la tercera semana del programa. Una semana dedicada a reconocer en nuestro relato personal dos patrones conductuales con los que frenamos todo posible avance de nuestra fuerza de gestación en el terreno de la impostora.
Primer patrón: todo es tan obvio.
Por un momento, tomamos distancia de la situación pensando qué tan familiar resulta el planteo de los párrafos anteriores:
¿Sos de las que abandonan determinadas lecturas amparada en pre-juicios racionalizados?
¿Renunciarías a este programa excusándote en una pretendida auto-complacencia intelectual?
¡Felicitaciones! Sí. Te estoy felicitando por darte cuenta que no tenés la más mínima voluntad de seguir leyendo mi propio programa. Aunque no lo creas no pienso retarte a continuar con una propuesta que te tiente intelectualmente.
Tampoco soy una maestra ofuscada por tu comportamiento, ejerciendo el poder de la ironía. Mi enhorabuena es la cálida bienvenida de una compañera que aprendió a tratar a su impostora a fuerza de sufrirla por años en cada decisión.
Te felicito además porque con este reconocimiento estamos verbalizando uno de los patrones detrás del cual se esconde la impostora en tu vida: la intelectualización de todo proceso de cambio. Ya lo mencioné anteriormente. Las mujeres que conviven en una comodidad forzada con su impostora son inteligentes y talentosas. Sin discusión. Tienden a intelectualizar –o a dimensionar racionalmente, como prefieras pensarlo- y como son ávidas en la búsqueda de conocimientos y tienen una gran tendencia al aprendizaje autodidacta, no es extraño que tengan mucha información respecto a gran variedad de temas. En consecuencia para quien vive en carne propia el “síndrome del impostor”, raramente algún concepto de la superación personal es una revelación.
Tenés razón. Nada de lo escrito es una novedad. Porque nada de lo escrito pretende ser una novedad. Es probable que hayas leído -o pensado vos misma- casi todo lo que se puede leer sobre tus patrones de conducta y tus preocupaciones más elementales. Entre ellas, la abundancia entendida en su sentido más amplio (no restringida necesaria y únicamente a la fluidez financiera).
Leer e informarte no es un problema para vos porque la inquietud intelectual es una de las marcas registradas de quienes conocen a la impostora de cerca. Ocasionalmente incluso, identificaste claramente cuál es la creencia que te limita, impidiéndote crecer y procesaste intelectualmente cómo deberías conducirte frente a la dificultad. Sin embargo…
Segundo patrón: abandono de todo esfuerzo.
Te concedo el beneficio de la duda sin discutirlo ni por medio segundo. Quizás no pueda aportar a tu vida ningún beneficio inmediato con mi intensionalidad. De hecho, intuyo que este texto va a llegar a menos suscriptoras de lo habitual. ¿Por qué tengo esta convicción intuitiva?Porque luego de leer sobre el tema de la abundancia y operar intelecualizando sobre él, se pusieron en funcionamiento (de forma apenas perceptible) los primeros mecanismos del abandono de todo esfuerzo.


Es el momento de los cuestionamientos ontológicos. De las preguntas existenciales que se inician con un ¿qué sentido tiene…? Sospecho que vos misma podés completar el vacío con una decena de proposiciones de sinsentido intelectualizadas por tu impostora, que será molesta pero es una mina educada. Tengo una única pregunta para vos. Si el panorama es obvio y no requiere de tu esfuerzo ¿por qué no lograste todavía la convivencia pacífica con tu impostora? Y ahora que tengo tu atención, un par de peguntas más:
¿Pensaste por qué todavía seguís luchando por animarte a obtener lo que anhelás?
¿Por qué no podés disfrutar lo que lograste y creés no merecerlo?
Sí. Es como estás sospechando. Porque esta es una de las estrategias menos evidentes de tu impostora. Ella te tranquiliza respecto a tu propia inteligencia. Te convence de tu valía para interpretar racionalmente procesos internos complejos. Intelectualiza, justifica con teorías amparadas en citas de autoridad. Y por un segundo hace algo inusual en ella, animarte a creer en tu suficiencia de criterio para resolver los problemas que te acosan.
¿Para qué necesitás un programa? ¿No te das cuenta que el éxito y la abundancia no se obtienen leyendo? Además, todo esto vos ya lo sabés…


Es el juego sutil de la psicología inversa. Término que probablemente también conozcas con anterioridad pero que no sospechás siquiera que sos capaz de aplicarte a vos misma inconscientemente. Porque convivir con la impostora es convivir desdoblándote y buscando las estrategias para mantenerte en el área de restricción por ella señalada. Cada vez que pretendas dar un paso más allá, va a usar todos los recursos a su alcance para que retrocedas y dejes de buscar.
Como te mencioné en el apartado anterior, el primer juego de la impostora es convencerte de tu propia capacidad para entender lo que te pasa. De esa forma, provoca la resistencia que necesita, cerrando la puerta a toda ayuda –o te ayudes a vos misma- con respecto a la parálisis motora que te limita en un monoambiente mental. Cuando logra que se fortalezca la certeza de tu capacidad para derrotarla, se retira por el foro sin que la hayas visto siquiera. Ya hizo lo que tenía que hacer. Lograr que te quedaras quieta nuevamente.
Es así de simple. Y así de complejo. En el momento en el cual crées que estás actuando en consonancia con tu propio valor, cuando rechazás por prejuicio determinada ayuda o te alejás del cuestionamiento por su ligereza, entonces quien está operando es tu impostora. En el terreno de la psicología se llamaría a este momento “resistencia” y claro, la resistencia es un fenómeno que no opera desde la consciencia sino más allá de ella, por eso es tan complejo de reconocer y frenar a tiempo. Es la primera causa por la que abandonás todo propósito: porque encontrás los argumentos intelectuales para excusarte en tu propia capacidad intelectual ¿Te das cuenta perversa que puede ser? Te está pasando la mano por el lomo, es una caricia a tu ego para que no intentes ir más allá. Ahora que identificaste los patrones, no podés seguir con ellos. ¿Sentís la rebeldía interna contra tus propias trampas?
Entonces sumate ahora al programa Merezco el éxito porque la próxima ficha, viene cargada de estrategias para generar la brecha que mantiene a tu impostora, más allá de los límites de tu emprendimiento. Porque tu Plan A, solo puede ser emprender con el alma.


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Etiquetas: Yo emprendedora

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