El largometraje Frances Ha (2012), escrito y dirigido por Noah Baumbach -compañero de Wes Anderson en algunos de sus guiones, y escritor y director de pequeñas películas independientes como The Squid and the Whale (2005)-, narra el desorientado trayecto de una joven de 27 años que intenta encontrar su camino en la vida.
El film es un cálido homenaje al cine independiente norteamericano comenzado en los años 50. Las películas de Cassavetes o Jarmusch (entre otros) están muy presentes en el montaje y en el estilo visual de Frances Ha, así como en su temática y tratamiento narrativo, cuestionándose (como se hizo desde entonces) el modo institucional y canónico de contar las historias.
La estructura no episódica de cada una de las secuencias forma un "todo" donde, a diferencia de lo que ocurre en el cine canónico, los acontecimientos de los personajes no están hilados de una forma tan clara; siendo independientes unas escenas de otras, careciendo el guion de puntos álgidos y sin intención alguna de crear tensión en base a las acciones (la vida de Frances fluye como lo hacen las nuestras; vamos y venimos, pero nuestro día a día y las personas que forman parte de él no se asemejan en absoluto a una heroica película de gladiadores). De esta manera, no se parte de la estructura habitual, reduciéndose así esa intensidad narrativa tan propia del cine institucional.
La película no está totalmente clausurada, es decir, no pretenden cerrarse todas las puertas abiertas, sino que es el espectador quien interpreta lo que ha visto. En este caso, y como ocurría en el ya mencionado Cine Moderno instaurado en los 50, la puesta en escena predomina sobre el guion. Es, por tanto, el discurso lo que tiene un mayor interés, quedando la historia en un segundo plano. La figura de Baumbach como director y su manera de llevar a imágenes la historia de Frances es el principal punto a destacar en el resultado final de la película.
Por su parte, la no transparencia del montaje nos hace conscientes durante todo el film de la presencia de la cámara; los ?saltos en el corte? en determinadas secuencias y las abruptas elipsis de sonido son prueba de ello. El uso del blanco y negro y el tratamiento ruidoso de la imagen trasladan al espectador a aquel cine independiente de hace más de medio siglo.
Frances Ha es un (cuanto menos) curioso homenaje; una película heredera de la estructura y el enfoque de los films de carácter independiente que resaltaron en su momento la figura del autor, reivindicando el cine como un arte y no como un mero pasatiempo.
En una frase: Una versión moderna del Cine Moderno.
Pelayo Sánchez