¿Por qué la gente se empeña en recorrer la distancia que separa Bangkok de Kanchanaburi en tren? No sé. Eso me sigo preguntando a día de hoy. A posteriori, afirmaría que no es la mejor forma de hacerlo.
Locomotora de tren estropeada en Kanchanaburi.
Únicamente hay dos trenes hasta Kanchanaburi
Ambos trenes —liderados por locomotoras amarillas— salen a primerísima hora de la mañana. Luego, madrugar se convierte en un imperativo y en una mierda.
El primero parte de la estación de Hua Lamphong a las 6:30 y el segundo parte de la estación de Thonburi a las 7:45.
Si estás convencido de ir en tren, te recomendaría reservar billete antes de ir a cualquiera de las dos estaciones. Nosotros fuimos confiados, sin reserva de tíquet y cuando llegamos a las 6:20 de la mañana, ya estaba todo el pescado vendido en la estación de Hua Lamphong.
Imagínate el precioso careto que se te queda después de haberte levantado a las 4:30 y ver que no quedan billetes…
La solución fue, ir con el petardo en el culo hasta la estación de Thonburi. Donde gracias a Dios, sí que pudimos comprar billete de tren.
Los trenes tienen más años que Matusalén
El precio del billete es de 100 baht —2’5 euros al cambio— para los extranjeros. Los locales tienen la ventaja de viajar gratis, debido al fallecimiento del rey de Tailandia hace escasos meses.
No importa que vayas hasta Kanchanaburi o a las cascadas de Nam Tok, el precio del billete no depende de la distancia recorrida: pagarás 100 baht en todos los casos.
Popularmente, se recomienda a los viajeros recorrer la travesía en tren. Básicamente, porque el antiguo convoy es el símbolo de esta ruta: un tren más antiguo que la tana, que no sobrepasa los 60 km/h, sin aire acondicionado y con más pasajeros que asientos…
Probablemente, vayas más apretado que las tuercas de un submarino durante las 3’5 horas que dura el viaje hasta Kanchanaburi, o las 5 horas largas de duración hasta las cascadas de Nam Tok.
Porque en asientos de 4 personas, se repantigan 6 tipos de ojos rasgados. ¡Los tailandeses aprovechan el espacio al milímetro!
Es mejor ir en minibús hasta Kanchanaburi
Te recomendaría encarecidamente saltarte la primera parte del viaje en tren hasta Kanchanaburi. Durante este primer tramo del trayecto, los paisajes son de lo más normales. No vas a ver nada especial…
A partir de Kanchanaburi empieza el circo. El tren circula por el puente sobre el río Kwai y por vías que vale la pena ver. Los paisajes son chulos y entonces, el tren sí que tiene sentido.
Si tuviera que volver a visitar el simbólico puente y las cascadas de Nam Tok, cogería el minibús desde Victory Monument hasta Kanchanaburi por 120 baht —3 euros—.
Y ahí, compraría el billete de tren hasta Nam Tok.
Si uno viaja en minibús, la travesía es de únicamente 2’5 horas hasta Kanchanaburi. El viaje se aprovecha mejor de esta manera: vas más cómodo, más rápido, con aire acondicionado y sin ir apretujado como en el tren.
Viajando con la mala suerte
A veces, los viajes son un absoluto fracaso. ¿Has planeado alguna vez una visita con ilusión, y al final, te has encontrado con una realidad diferente a la que habías previsto?
El chasco no te lo quita nadie del cuerpo. Pues en esta ocasión, la decepción se manifestó en forma de cascadas secas.
Aunque febrero se aleja de la temporada de lluvia tailandesa, se supone que debería quedar agua suficiente para poder ver una cascada en condiciones…
Pues bien, al llegar a Nam Tok, nos topamos con un fino y tímido hilo de agua deslizándose por las rocas de la cascada. ¡Me cago en la leche!
Si no quieres cometer este fallo, te aconsejaría consultar el estado de las cascadas antes de explorarlas. O visitarlas después de un día de lluvia intensa…
Y al final casca el tren
La cosa va de cascadas.
Además de las cascadas secas, de vuelta a Kanchanaburi se cascó la locomotora del tren. Y estuvimos cerca de dos horas parados en la nada.
Que se estropease la máquina era previsible. Demasiado aguantó la locomotora. Con lo viejo que era el trasto, la probabilidad del indeseable suceso era alta. La gracia, es que pudimos hacernos fotos con el trasto amarillo.
No hay mal que por bien no venga, que dice aquel.
Después de un largo viaje de vuelta, llegamos al fin a Kanchanaburi. Allí, visitamos el puente sobre el río Kwai, donde tuvimos la suerte de ver como un barco arrastraba una casa flotante. Encantador.
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