Mermelada de fresa
Su origen es difícil de precisar porque existen alimentos similares desde hace siglos. Pero según Mary-Anne Boermans, autora de Great British Bakes (Grandes pasteles británicos), la primera receta conocida de mermelada se encuentra en un libro de Apicio escrito en el siglo IV, en pleno apogeo del Imperio romano.
Varios siglos más tarde, las Cruzadas extendieron por primera vez el uso del azúcar en la cocina a la Europa medieval y Gran Bretaña, creando nuevas exóticas formas de conservar la fruta y crear dulces. La mermelada, un alimento raro y caro, se convirtió en el condimento preferido de la realeza. De hecho, el rey Luis XIV de Francia la servía a sus invitados en Versalles.
¿Sabías que hasta finales del siglo XVIII la mayoría de la gente preparaba mermeladas sin azúcar por su elevado coste? Sin embargo, debido a la obra esclava utilizada en las plantaciones de azúcar, ésta se abarató. Hoy en día, existen muchos tipos de variedades y sabores.
Mermelada de melocotón
Mis favorita siempre será la de fresa, aunque las de arándanos, frambuesa, limón y melocotón me chiflan. Una última curiosidad: la palabra mermelada significa “confitura de membrillo”, ¿lo sabías? Yo tampoco.