Blog de ElVuelodeHermes Idea guardada 0 veces
Sé la primera persona en valorar esta idea Valorar

Mallorca y Menorca, dos perlas en el Mediterráneo (VI)

Alaior, el pueblo que ama las flores

Son sólo 12 los kilómetros que separan la encantadora Alaior de Maó. Desde lejos puede parecer tan solo un precioso pueblecito de casas blancas, muy juntas, muy encaladas y resplandecientes. Pero basta acercarse hasta él para que acabe por atraernos con su sorprendente historia y arquitectura.









Dominando un montículo que ha sido fundamental a la hora de diseñar el trazado de sus calles y plazas, el devenir de los tiempos ha hecho que sus callejones, sus edificios y jardines sean un verdadero museo al aire libre de arquitectura popular menorquina.
Siguiendo la ruta que nos dicta nuestra intuición caminamos por sus laberínticas y estrechas calles, descubriendo iglesias como Sant Dídac o Santa Eulària, cultos edificios como la Casa Salord, que hoy en día forma parte de las instalaciones de la Universidad de Baleares o las preciosas plazas que nos salen al paso, adornadas con esmero por los vecinos con flores y plantas, limpias y cuidadas como reflejo del alma de Aló.








Trabajadores han sido siempre los habitantes de este pueblo, incansables emprendedores que han dado al mundo exquisiteces como los helados La Menorquina gracias a su potente industria lechera y quesera, pasteleros que de generación en generación han heredado el arte y la creatividad en los dulces.
Cultos y cultivados también, ya que como he dicho forma parte de la Universidad del Archipiélago; histórica, con los yacimientos de la Torre deen Gaumés, y sobre todo amante de crear, en cuero, maravillosas avarques, cuya calidad es reconocida internacionalmente.
¿ Verdad que desde cerca las cosas se ven de otra manera?


Cala En Porter, el encanto del atardecer

Cala en Porter es el núcleo turístico de Alaior, que no todo va a ser trabajo y estudio.
Desde siempre los alaiorenses han tenido esta cala como lugar de descanso y solaz, y así lo supieron ver los primeros turistas que llegaron a Menorca, que rápidamente vieron las posibilidades que ofrecía la playa.







Hoy, alberga una creciente aunque controlada urbanización vacacional que señorea sobre la enorme lengua de agua que penetra entre los acantilados, permitiendo que los visitantes se refresquen tras disfrutar de un estupendo día de sol y relax.
La cala es realmente preciosa, sobre todo a la hora del atardecer,cuando adquiere unos colores fascinantes. En la parte trasera, la afluencia de agua dulce ha creado unos humedales donde habitan abundantes aves, insectos y otros animalillos propios de estos ecosistemas.





A lo lejos se puede vislumbrar la espectacular Cova d’en Xoroi, hoy en día una discoteca con vistas panorámicas espectaculares y, en el pasado, según cuenta la leyenda, habitada por un moro que le faltaba una oreja.


Punta Nati es soledad, aridez, casi un desierto. Por lo menos eso es lo que parece a primera vista, cuando dejamos atrás Ciutadella y nos alejamos de los caminos más trillados por el turista.





La carretera, indirecta y sinuosa hasta entonces, se convierte en una línea recta que nos lleva hasta un cabo rocoso donde se levanta un solitario e inaccesible faro. De él poco más puedo decir.



Eso sí, por el camino a ambos lados pueden verse las extrañas pero curiosas construcciones en piedra seca que dan cobijo al ganado en los días de frío y mal tiempo. Barraques y ponts, de aspecto oriental con sus pisos superpuestos, levantados con una magistral técnica sin argamasas ni cementos, utilizando una maestría autodidácta con siglos de antigüedad.
Más que el faro, lo que destaca son estas construcciones, que vienen a complementar las rutas talayóticas que ofrece Menorca, con menos siglos, claro, pero casi igual de interesantes. Infinitas paredes de piedra que rodean y delimitan enormes prados secos donde pasta el ganado, tranquilas y señalizadas rutas para ciclistas y corredores, un aire limpio y transparente y sobre todo la vista de un infinito Mediterráneo que acaricia y castiga la isla dándole forma y vida.


No se puede decir que se ha conocido Menorca en su totalidad o casi, sin haber visitado el faro de Cap de Cavalleria. ¿Y por qué digo esto? Muy sencillo, porque para llegar a él hay que pasar afortunadamente por un paisaje rural que condensa la esencia del campo menorquín.
Frondosos montes ondulados formados por pinos y acebuches (sinceramente no me esperaba una isla tan boscosa), prados infinitos salpicados por llocs (caseríos), verjas y barreras que delimitan propiedades y que hay que abrir y cerrar de nuevo (importante) y ovejas que pastan a sus anchas será nuestros compañeros de viaje hasta llegar al faro.
Una vez allí estaremos en un cabo desolado, adornado por manzanilla silvestre y socarells, llenas de espinas en su diminuto tamaño. Pero hay más vida, ya que los humedales que preceden al faro albergan una riqueza de fauna diversa y protegida, sobre todo en Sanitja, el refugio de pescadores que vemos en las fotos, donde flotan pequeñas embarcaciones llamadas llaüts.







Es impactante mantener el silencio y dejar que nuestro espíritu se sobrecoja ante un paisaje agreste y duro, pero que la misma Naturaleza ha dotado de una belleza poco usual.
Al final del camino encontramos la luz del faro, a 90 metros sobre el nivel del mar y con una potencia que llega a los 70 kilómetros. Heredero de las nuras, o fogatas que los fenicios prendían sobre los talaiots para advertir a sus barcos de la proximidad de la costa, el faro sigue cumpliendo esta misión salvadora, ajeno al paso del tiempo, mirando a un horizonte que parce no tener fin.


Con su aspecto italiano, o al menos a mí me lo parece, la torre que se levanta en punta de Fornells no es una construcción medieval, ni siquiera antigua, ya que se construyó a principios del siglo XIX por orden del gobierno inglés, que en esos momentos ocupaba la isla. La idea era edificar un pequeño castillo para proteger la entrada al puerto de Fornells, una ensenada natural con las condiciones ideales para albergar una flotilla de barcos que defendieran el cercano castillo de Sant Antoni y para cargar y descargar mercancías que eran llevadas a tierras inglesas o traídas de ellas para suplir a los habitantes que procedían de la lejana Albión.



La inocencia popular la llamó "del moro" porque le recordaba a las antiguas torres de vigilancia que advertían la legada de los piratas berberiscos. Ésta, formaba parte de una cadena de edificaciones fortificadas que podían comunicarse entre sí mediante el sistema de espejos o por fuego, por lo que una vez que acabó la ocupación británica pasó a manos privadas con el consiguiente abandono y luego comprada por el ayuntamiento de Es Mercadal, que la despojó de su manto militar y la convirtió en un museo sobre la ocupación inglesa y los sistemas defensivos de la isla de Menorca.







Sinceramente, la torre es perfecta en su forma, estado de conservación y situación privilegiada. Vale la pena acercarse hasta la punta de Fornells y subir hasta la cima del cerro para verla de cerca, visitar su interior y/o solazarse ante las espectaculares vistas que ofrece el fiordo que entra muy dentro de costa de Menorca.


Fuente: este post proviene de Blog de ElVuelodeHermes, donde puedes consultar el contenido original.
¿Vulnera este post tus derechos? Pincha aquí.
¿Qué te ha parecido esta idea?

Esta idea proviene de:

Y estas son sus últimas ideas publicadas:

Etiquetas:

Recomendamos

Relacionado

Mallorca y Menorca, dos perlas en el Mediterráneo (VII)

En el cabo de Fornells existe una pequeña ermita, una de las más sencillas pero conmovedoras que he visto nunca. Podría pasar desapercibida, camuflada entre el roquedal que conforma la loma donde se levanta la Torre del Moro, si no fuera porque el camino que sube hasta ella nos obliga a pasar ante la oquedad. Lo primero que llama nuestra atención, son unos montoncillos de piedras que se levanta ...

Mallorca y Menorca, dos perlas en el Mediterráneo ( II)

Castell de Capdepera, en lo más alto, vigilante Al nordeste de la isla de Mallorca encontramos este pequeño pero precioso castillo, con su forma de triángulo perfecta, desafiando al tiempo. Desde arriba sabiéndose estratégico, divisa las tierras del interior, parte de la preciosa costa y el canal de Menorca que une y separa la isla grande de la pequeña. Trepamos, más que subimos, por las em ...

Mallorca y Menorca, dos perlas en el Mediterráneo (V)

Y nos vamos a Menorca, a pasar dos días y disfrutar de esta joya. Empezamos por la Naveta des Tudons, símbolo de Menorca Cuando vayamos a visitar la naveta Des Tudons debemos hacerlo con precaución, no por otra cosa, sino porque el acceso se realiza desde la carretera dorsal que comunica un extremo de la isla con el otro, y es una pequeña salida que nos mete de lleno en el campo menorquín. Tras de ...

Mallorca y Menorca, dos perlas en el Mediterráneo ( y VIII)

¿Saben ustedes que la de Maó es la bahía natural más grande del mundo después de la de Pearl Harbour? No es de extrañar que los fenicios, entraran en ella para protegerse de los ataques enemigos, el viento y las olas, y que la bautizaran Maghen, es decir, concha, escudo protector. Tras ellos llegaron romanos, bizantinos, árabes, ingleses y franceses. Por eso hoy, la Maó que vemos es una maravillos ...

menorca rutas gastronómicas

¿Dónde comer en Menorca?

Para muchos, viajar e irse de vacaciones es coger el avión o el coche y hacer una cantidad ingente de kilómetros para llegar a un gran resort, ponerse de la pulserita y disfrutar de un “Todo incluido” durante 7 o 15 días. Para nosotros, y deseamos que, para la mayoría de los que estáis leyendo esta entrada, viajar y hacer turismo vaya un poco más allá ya que, bajo nuestro punto de vista, une dos d ...

Baleares España Menorca

6 lugares de Menorca donde perderte y no querrás que te encuentren

Hablar de Menorca es hablar de un paraíso donde no ha llegado el turismo masivo y donde puedes encontrar la calma que serene tu mente y tus sentidos. La belleza de sus paisajes, de sus calas, de sus pueblecitos te llevan al relax más total, y su caldereta de langosta te repone de tanto disfrute. Te propongo en este post 6 lugares para perderte y no querer volver. Cala Galdana Junto con la primera ...

Mallorca y Menorca, dos perlas en el Mediterráneo (IV)

Y nos damos un salto a Cabrera, que empezamos a explorar por la Playa de SEspalmador. La playa con historia Hasta Cabrera sólo se puede llegar por vía marítima, con embarcaciones que parten de la Colonia San Jordi, de Palma y Portopetro, a menos que se quiera ir en embarcación privada, aunque habría que pedir permiso con antelación. Como no tenemos barco propio en Baleares, ( que más quisiéramo ...

Mallorca y Menorca. Dos perlas en el Mediterráneo (III)

Inca, en el centro de Mallorca Desde tiempos inmemoriales Inca ha sido uno de los centros económicos de Mallorca. Este hecho la ha convertido en ruta de obligado paso de los mercaderes a lo largo de la historia y ha fortalecido su imagen y poderío monetario. Por eso es fácil ver, al caminar por sus calles, el por qué los musulmanes la tenían en tanta consideración como para tener su propia mezquit ...

salir y viajes viajes turismo ...

Fiestas de San Juan en Ciudadella (Menorca)

Probablemente las fiestas de San Juan de Ciudadella sea una de las que cuentan con una mayor repercusión a nivel nacional si tenemos en cuenta la gran afluencia de gente que se acerca hasta esta bonita ciudad menorquina. Se trata de una festividad que cuenta con una gran tradición y que gira en torno al caballo, que es la gran estrella durante una semana llena de actos tanto lúdicos como cultura ...

Menorca con niños

Vacaciones en Menorca con los niños. Donde dormir.

¡Qué ganas de buen tiempo, qué ganas de sol, de baños en aguas cristalinas, arena fina y preciosas calas,! ¡Qué ganas de escuchar el sonido de los grillos mientras tomo el sol y la niña se embadurna de arena haciendo castillos con la ayuda de su padre! ¡Qué ganas de desconexión! ¡Qué ganas tengo de Baleares! A propósito de las islas Baleares, muchas de vosotras me habéis preguntado sobre donde do ...