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¿Cómo calcular el precio de un producto digital?

¿Cómo calcular el precio de un producto digital?


Seleccionaste el tema, organizaste el material, lo escribiste y pusiste punto final a todos tus intentos de editar hasta el fin de los tiempos.

Tu primer producto digital está listo... ¿qué vas a hacer con él?

Luego de idear y escribir es el momento de promocionar y... se viene la palabra que les duele a todas las emprendedoras creativas que conozco: vender.

Por múltiples razones, personales y sociales, sentimos una resistencia natural y difícil de vencer a vender.

Si de por sí, resulta difícil vender un producto con el cual no tenemos ninguna conexión emocional (aunque estemos convencidas de sus beneficios) cuánto más complejo es proponerte vender una obra gestada desde el compromiso de tu creatividad.

De hecho, es curioso lo que sucede...

Dado que tu "creatura" nace del talento y la determinación, como emprendedora tendrías que ser la primera en darle valor. Pero no. Sucede todo lo contrario: la mayoría de las mujeres que tienen el arte de transformar la materia -o las ideas- en objetos artísticos, tienden a subestimar sus creaciones.

Nunca te pasó que...

Estás orgullosa del perfeccionamiento de una técnica. Del cuidado de los detalles y el sello personal de tu obra. Quienes te conocen elogian tu potencial, incluso te sugieren que "tendrías que venderlo" pero... vos no sabrías cómo establecer un precio justo para cada uno de estos "motivos de orgullo".

Antes de que saques el flagelo y empieces a castigarte pensando "siempre la misma..." -los adjetivos que completan esta sentencia los conocés vos mejor que nadie- quiero que pienses que no estás sola en ese camino.

Somos unas cuantas las que caminamos junto a vos, cuestionando si lo que creamos tiene realmente el valor que otros nos dicen, si habrá otro ser humano -que no sea familiar o amigo- interesado en lo que creamos y si será posible transformarlo en una forma de generar ingresos que nos permita, por lo menos, seguir intentándolo...

¡Alto!

Si tu parámetro de retribución es simplemente "seguir intentándolo", vos y yo tenemos mucho para conversar.

Desde ya quiero que destierres la palabra "intentar" de tu vocabulario estimadísima. Cada vez que decís "intentar" estás poniendo en duda tu capacidad de hacer real lo que te proponés. Y qué querés que te diga... el mundo está lleno de gente que lo intenta. Yo quiero gente que haga y además, sea capaz de percibir el verdadero valor de lo que hace.

Por eso te propongo que cuando tu primer producto digital esté terminado, solo entonces, pienses en cuál va a ser su precio y cómo vas a promocionarlo y venderlo.

¿Por qué recién en este momento puedo pensar en el precio?

Porque solo en este momento conocés la complejidad del proceso.

Luego de crear tu ebook o tu curso, sabés certeramente la cantidad de trabajo que significa escribir, tomar fotográfias, editarlas y utilizarlas, la demanda que supone para vos diseñar un contenido que sea útil e inspirador para quien lo recibe y además, promocionarlo como si fueras tu propia agente de publicidad.

Si luego de todo este trabajo no considerás de otra forma el valor de tu infoproducto, entonces tendríamos que trabajar un poco más sobre tu mentalidad desmesurada porque aún le faltan unos minutitos de horno.

Ni me lo digas. Entiendo perfectamente que necesitás parámetros de referencia. Como hoy es un día de esos en el que los números no me molestan tanto... voy a darte un panorama claro de cuáles pueden ser tus aspiraciones de precio luego de crear un primer producto digital.

¿Cuál es el valor de mi infoproducto?

Lo primero que tendríamos que analizar es qué tipo de infoproducto creaste.

Claramente no es lo mismo una plantilla descargable, que un ebook de 50 páginas o un curso completo sobre una técnica específica de la cual hay escaso material disponible.

Es una obviedad, pero no está de más aclararlo.

Sin embargo, no te equivoques: el precio final de tu producto no está determinado por el soporte que selecciones -ni por la cantidad de páginas, ni por la calidad de la imagen o el sonido- sino por la utilidad de la información que estás proporcionando.

La pregunta no sería ¿qué precio le pongo? sino ¿el producto responde a la necesidad de mi lector-cliente?

Porque siempre que tengas una respuesta concreta y que resuelva el problema de alguien más, tenés una oportunidad de obtener ingresos con ella y hacerlo de forma que tanto vos como quien recibe tu producto se sientan felices con el resultado.

Pero esta abstracción, seguramente no te ayuda...

Entonces, vamos a seguir una secuencia de tres pasos para que te acerques a la definición de un precio justo para tu primer producto digital.

Tres factores que sí condicionan el precio final de tu producto digital:

Si bien el precio final de cualquier producto es una red compleja de condicionantes, cuando creás un producto digital hay tres factores que son indiscutibles:

1 - Tu interacción con el cliente.

2 - La extensión en el tiempo de tu relación con el cliente a través del producto digital.

3 - Tu posicionamiento como "autoridad" en determinada área del conocimiento.

¿Cómo se traducen estos factores en ideas sencillas?

A continuación, vas a encontrar algunas nociones de cotización traducidas a cifras concretas. Esta valoración, corresponde únicamente a mi conocimiento del mundo de los cursos online y está particularmente enfocada en el mercado lationamericano.

Al igual que otros aspectos del código cultural, la percepción de precios está condicionada por la geografía. Sin embargo, pueden existir tantas excepciones como se te ocurran en este momento:

- Puede ser que tu moneda de referencia no sea el dólar.

- Puede ser que no te interese vender internacionalmente.

- Puede ser que en tu país no exista la posibilidad de pagos digitales y tengas que pensar localmente.

A pesar de esto, no acepto como argumento (para la excusa o la duda) la particular coyuntura económica de tu región. Escribir en internet es escribir para el mundo.

Me asiste la experiencia y la formación para afirmar que latinoamérica está en crisis desde comienzos del siglo XX. Distintas crisis. Todas ellas vividas con fatalismo por cierta parte de la población.

Si tu decisión es emprender online vendiendo productos digitales, tu lector ideal no necesariamente está condicionado por tu "sentido de crisis" y además...

- Podrías escribir en inglés, para ampliar tu mercado.

- Podrías contratar un traductor al idioma que se te ocurra, para aumentar la visibilidad de tu producto.

Realizo estas salvedades para que entiendas que las referencias numéricas son simplemente eso: referencias. Pero también para que no limites el valor de tu producto a un prejuicio. Dicho esto... continuemos con los tres factores esenciales para ponerle precio a tu infoproducto.

1- Interacción con el cliente.

Tenés que pensar que si creaste un ebook, los compradores descargan tu producto y si bien obtienen una respuesta a su problema en tu texto, en general, no tienen acceso a vos para ampliar la información o para hacerte consultas específicas.

Como tu propósito es ayudar al lector a vivir la mejor experiencia posible, lo ideal es que estés disponible para responder a cualquier problema que suceda con la descarga del material, que cites tu correo electrónico e invites a quien lee a plantear sus dudas.

No solo porque es una forma de complacer a tu cliente -uno de los pilares de todo negocio- sino porque estas dudas pueden revelarte puntos débiles del producto que creaste y por lo tanto, son una gran oportunidad para mejorarlo progresivamente.

Supongamos que creaste un curso en el cual proponés reuniones semanales o tu presencia respondiendo preguntas en tiempo real a través de un webinar o las redes sociales. Claramente, tu interacción con los compradores es muy diferente a la que describía en el caso anterior.

En este aspecto tenés un primer "disparador del precio" de un producto digital: cuanto mayor sea tu interacción en tiempo real con el comprador, más costoso es el producto digital. Es simple: tu tiempo también vale.

Si un ebook tiene un costo promedio de entre U$$10 y U$$60, un curso en el cual hay una devolución y algún tipo de interacción con los participante, se cotiza sobre los U$$150. Cuánto más... dependerá de los otros dos factores: la extensión y la autoridad.

2- Extensión de la interacción en el tiempo.

Este factor implica especialmente a las creadoras de cursos digitales secuenciados temporalmente. Es una opción entre muchas. También es posible que crees un curso digital completo y lo entregues en el momento mismo de la compra como un archivo comprimido.

Sin embargo, si considerás que existe una razón didáctica para que el aprendizaje que estás proponiendo se prolongue durante determinada cantidad de tiempo, entonces la valoración de tu producto digital tiene que considerar la extensión de tiempo.

¿Estás pensando en cuatro semanas o más? Entonces tenemos que seguir pensando por encima del umbral de los productos de entrada, que son aproximadamente, los U$$ 100. A mayor lapso de tiempo, mayor valor real y percibido, de ambos.

¿ Por qué hago una diferencia entre el "valor real" y el "valor percibido"?

Si realizo esta diferencia es porque por una parte tenés que considerar los gastos reales de tener en funcionamiento un curso de cuatro semanas, en tiempo personal y en herramientas de trabajo y por otra cómo este proceso es percibido por vos y por quien va a comprar el curso.

Si estoy proponiendo un curso de más de 4 semanas de duración, la persona que se interese en él, lo va a comprender como proceso de aprendizaje. Si además, en este proceso tu presencia como creadora garantiza la posibilidad de respuesta a sus dudas y de formar parte de una comunidad de colaboración, entonces el "valor percibido" es mayor.

Quien participe, no solo va a pagar por el curso sino también por la posibilidad de tener una tutoría en tiempo real y la posibilidad de socializar con otros participantes.

3- Tu posicionamiento como "autoridad".

Este es un punto más que espinoso. ¿Por qué? Porque es el que hace la diferencia entre un curso de U$$150 y uno de U$$2000 o más.

Si bien los dos aspectos anteriores son subjetivos, no ha nada más subjetivo que la marca personal y el valor que ésta tiene en el mundo online.

Al principio, puede sonarte muy antipático. Es posible que vos sientas que tenés más formación e incluso que podrías crear un producto mejor que determinado "experto".., Sin embargo, es probable que comprendas que no vas a poder venderlo al mismo precio.

Al menos al principio...

En el universo de la imagen es esencial crear tu propia estela de reconocimiento. Crearla con la naturaleza que quieras, pero crearla. Sentarte a esperar el reconocimiento del que ya disfrutás en el mundo offline o esperar que "te descubran" es más que un error, una forma de ignorar el verdadero funcionamiento del mundo digital.

Mi recomendación en este caso es que todos los días, te empeñes por hacer de tu trabajo un ejemplo de los valores que pretendés proyectar con tu emprendimiento. Y que le pierdas el miedo a hacer visibles tus talentos.

Para ser "autoridad" ser visible no es una condición a discutir...

Hoy mismo, en "Yo escribo un blog", contamos con la participación de la primera de las "Protagonistas de la semana", Una mujer que quiere dejar atrás "el cascarón" y ser visible, comenzando a crear su marca personal.

Raquel es especialista en videomarketing y nos regala unos cuantos consejos para crear mejores videos. Sí, Para que vos también seas protagonista y comiences a trazar el camino hacia el reconocimiento de tu trabajo.

Si querés saber más de ella, podés visitarla en su web, Marketing feliz.

Mientras tanto, no te pierdas la segunda unidad de Bloguera Pro que llega mañana a tu correo. Claro, si ya te uniste a la tribu desmesurada...

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