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Viajando de Buenos Aires a Orlando con Delta

Como muchos ya saben, no hay vuelos directos desde Buenos Aires a Orlando. Esto hace que la tarea de comprar pasajes a esta ciudad sea un poco más compleja. Elegimos viajar en Delta por el precio, en ese momento era la opción más barata, y por la comodidad de las escalas. Hoy te contamos como el fue el vuelo y como hicimos con las escalas, migraciones y las valijas.

Más allá de la cuestión económica, siempre evalúo las escalas y el tiempo total de viaje. ¿Por qué hago esto? Porque si un viaje me sale x pesos menos pero me consume 2 días de vacaciones lo pienso más de una vez porque tengo días limitados de vacaciones y muchas veces la diferencia del pasaje es menor que pedirme esos días sin goce de sueldo. Además prefiero viajar de noche y llegar al destino por la mañana para perder lo menos posible viajando.

Con todas estas cuestiones analizadas, en agosto decidimos viajar a Orlando por Delta con escala en la ciudad de Atlanta. El vuelo salía de Ezeiza a las 20hs llegando a Altlanta a las 5:30hs. De allí el otro vuelo salía a las 7:55hs para llegar a destino final, Orlando, a las 9:16hs.

El avión a Atlanta

Viajamos en un Boeing 767 con distribución, en economy, 2-3-2. Esta distribución es genial para parejas ya que se puede disfrutar del pasillo y ventanilla sin molestar a extraños.

Cada asiento tiene pantalla individual, pero no de las buenas que tiene un control aparte para manejar, sino de las que el táctil es pedorro y hasta que le encontras la vuelta para que te tome el “click” estás un rato. Cada asiento también cuenta con un puerto USB que viene genial para cargar el celular a la noche y no llegar a destino sin batería.

Nos repartieron unos kits con lo esencial para el vuelo: auriculares, tapones para los oídos y antifaz. Además pasaron ofrecieron algunos caramelos.

La cena

Típico: ¿pollo o pasta? Fuimos por las pastas que estaban muy ricas, tenían mejor gusto que pinta. El plato, muy sencillo, era de fideos moñito con una salsa mezcla de tomate con algo más.



Además una pequeña ensalada de lechuga, tomate y queso. El pancito vino flojo, podría haberse utilizado como objeto contundente sin problemas. Acompañaban un paquete de galletitas de agua, unas fetas de queso, un pequeño pote de queso crema y otro de dulce de leche.

De postre una especie de budín que zafaba. Obvio que me guardé el queso y le entré con el dulce de leche

Al finalizar la cena, luego de retirar las bandejas, nos dejaron una botella de agua a cada uno, un detalle simple pero genial para mi.

El desayuno

Aproximadamente una hora antes de aterrizar se prendieron las luces y empezaron a repartir el desayuno. Muchos no desayunaron para seguir durmiendo, nosotros nos despertamos con gusto, digamos que dormir en clase económica de un avión no es exactamente dormir.


El desayuno consistía de un tostado de jamón y queso, nuevamente el sabor era mucho mejor que la apariencia (capaz veníamos con hambre). Además venía un yogurt de frutilla Ilolay, un jugo de naranja y alguna bebida a elección. El café era de starbucks y estaba realmente rico.

Atención y Puntualidad

La verdad que los tripulantes de cabina eran norteamericanos y algunos no hablaban español con la fluidez que algunos esperan. Como nos manejamos bien con el inglés esto no fue un problema para nosotros.

Ni bien despegamos repartieron unas toallas calientes que fueron un buen toque. Además del kit, que en comparación con otras aerolíneas era muy básico, el detalle de las toallas y del agua creo que suman.



La atención de los tripulantes siempre muy atenta y cordial, obvio que los ezpeziales son los pasajeros.

El vuelo salió de Ezeiza y llegó a Atlanta en los horarios estipulados, de hecho llegó un rato antes a Atlanta.

La escala, migraciones y las valijas

Acá es donde venía el miedo, teníamos un poco más de una hora para hacer la escala y temíamos no llegar. A la ida elegimos asientos cerca de la puerta porque sabíamos que teníamos que correr. Si bien el vuelo salía 7:55, teníamos embarque a alrededor de las 7.

Recuerden que si bien el destino final era Orlando, en caso de vuelos que llegan a norteamerica, en el primer aeropuerto del país se hace migraciones, se retiran las valijas, se hace aduana y luego se vuelven a dejar las valijas para el tramo que sigue.

Bajamos del avión y nos fuimos abriendo camino entre la gente para llegar primero a migraciones. Acá nos tocó experimentar con las nuevas máquinas: no se preocupen, las instrucciones están en inglés y español. El sistema los va guiando y les pide que pongan en el lector la hoja del pasaporte, luego la que tiene la VISA y además que se ubiquen para una foto. Luego van siguiendo los pasos.

Costó un poco que leyera bien la hoja del pasaporte pero finalmente lo leyó bien, de todas formas hay personal cerca de las máquinas para ayudarnos en caso de necesitarlo. Cuando terminamos con los 2 pasaportes sale un comprobante por cada persona, el mío salió bien y el de Elian con una cruz.

Al salir de las máquinas hay dos filas a seguir: una para la gente sin cruz y otra para la que tiene cruz. Nuevamente a no preocuparse que nosotros fuimos los dos por el camino que tenía que seguir Elian, en ningún momento les piden que separen el grupo familiar.

Que salga la cruz implica que va a finalizar el trámite un agente de migraciones. Nos recibió un señor con bastante cara de culo pocos amigos. Las preguntas de siempre: a dónde vas, cuántos días vas a estar, en dónde te alojas. Respondimos rápidamente y pasamos el trámite.

No tuvimos que esperar por las valijas y ya estaban dando vueltas en la cinta. Luego de retirar las valijas pasamos por aduana donde entregamos los papeles que llenamos en el avión y pasamos sin mucho problema. Aquí hay que seguir los carteles para volver a despachar las valijas.

El vuelo a Orlando salía de la misma terminal así que no tuvimos que tomarnos el tren que une terminales. Llegamos a la puerta de embarque con unos minutos de sobra. Hicimos parada técnica por los baños y aproveché para sacar una foto del amanecer en Atlanta.



El vuelo de Atlanta a Orlando

A pesar de arrancar tarde el embarque, salió con menos de 5 minutos de demora. Si uno se demora con migraciones y el vuelo se compró todo junto con la mismo aerolínea, ellos te ubican en el próximo vuelo a destino que salga. De Atlanta salen vuelos cada 2 horas para Orlando, así que a no preocuparse.

El avión fue un Boeing 757  con distribución 3-3, pantalla individual, wi-fi (con cargo extra) y puerto USB. El servicio solo ofreció café/te/agua con un paquete de galletitas.

Nuevamente la atención más que cordial y el vuelo llegó en el horario estipulado.

Recomiendo Delta, la aerolínea es muy buena y en Atlanta juegan de locales. ¿Dormí comoda en el avión? No, la verdad que no, pero dudo que viajando en clase económica de Qatar pueda dormir mejor. No teman a las escalas cortas, menos en el caso de este vuelo.

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