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Mis reflexiones tras (casi) un año de armario cápsula



Hace más o menos un año por estas fechas empecé a plantearme crear un armario cápsula. Supongo que como a la mayoría de las que leéis mi blog, me agobiaba abrir el armario y a pesar de tenerlo lleno de ropa no saber qué ponerme. Casi no hacía cambios de ropa entre estaciones y para colmo hacía años que no me deshacía de casi ninguna prenda (me propuse deshacerme de 3 prendas por cada nueva que entrase, pero nunca llegué a hacerlo). Así que imaginad cuál era el panorama de mi armario. Y os prometo que estaba empezando incluso a crearme un poco de ansiedad.

Así que tras varios meses leyendo lo bien que le iba a Gemma de Wasel Wasel me animé a probarlo yo también, a pesar de que 37 prendas me parecía muy poco.

El primer armario cápsula que preparé fue el de verano. No me costó mucho, ya que el verano es la época en que menos ropa uso; no me malinterpretéis, no es que vaya medio desnuda pero como no trabajo casi todo son vestidos y ropa para estar por casa o bajar a la piscina. Imagino que por esto mismo es la estación del año en que menos ropa me compro. Además aluciné con la cantidad de conjuntos que me salía con 37 prendas, incluyendo bolsos y zapatos.



Después llegó el armario cápsula de otoño. Este ya me empezó a costar un poco, ya que me junté con varios factores. Por un lado, aunque el otoño empiece a finales de septiembre, en Madrid sigue haciendo calor casi como en verano hasta principios de noviembre, donde pasamos a un frío casi invernal; con lo que en el mismo armario hay que mezclar prendas muy diversas. Además, durante los meses de calor no suelo llevar la misma ropa al cole que en verano, así que necesito una especie de armario cápsula extra solo con ropa de trabajo. Además, las bufandas gorros y guantes cuentan como prendas; para solucionarlo se me ocurrió dejar algunas prendas mas veraniegas que pudiera cambiar más adelante por complementos de abrigo. Al final me salieron 42 prendas.


Pero sin duda el que más me costó fue el armario de invierno. He leído que es el más fácil porque las camisetas de interior no se cuentan. Pero me veía con el mismo problema que con el de otoño, y aunque aunque en enero y febrero hace mucho frío, en marzo empiezan a haber días que hacer calor, por lo que siempre hay que tener algún comodín para ese tiempo. Al final y después de mucho esfuerzo conseguí reducir el número de prendas a 50. Pero según se fue terminando la estación incorporé algunas prendas nuevas.


Hoy debería estar publicando el armario cápsula de primavera. Pero he decidido no hacerlo. Igual que cuando empecé a hacerlo me sentí mucho mejor, como si me hubiera quitado un peso de encima, noté que los últimos meses me estaba empezando a crear un poco de ansiedad el saber que no podía comprar nada. Pero al final, acababa comprándome cosas autoengañándome diciéndome que ya me desharía de alguna otra.

Por eso decidí hacer esta autorreflexión:

Lo primero es que no soy minimalista. Nunca lo he sido, me encanta coleccionar recuerdos y objetos y aunque el método de Marie Kondo suena muy tentador, yo no podría hacerlo, me daría tantísima pena que creo que no podría soportarlo.

Siempre me ha gustado mucho la ropa. He tenido épocas de comprarme más y otras de comprarme menos, pero siempre me ha gustado.

Por muy bueno que sea este método para otras personas, si a mi me está creando ansiedad creo que es porque no está hecho para mi.Y aunque no vaya a continuar con este método, sí que me quedo con ciertos aspectos que me han gustado:

Aunque no lo haya seguido a rajatabla me he dado cuenta de la cantidad de ropa que se puede llegar a acumular en el armario, por lo que al final de cada temporada analizaré qué ropa he usado más y cuál menos, y me desharé de estas prendas cuando haga el cambio de armario.

Intentaré deshacerme de, al menos una prenda, por cada nueva que compre.

No me dejaré llevar por el sentimentalismo, por mucho que me haya gustado una prenda, si llevo varias temporadas sin usarla es que ya no la voy a usar más.

Haré una lista de ropa que necesito renovar al inicio de cada temporada para no comprar impulsivamente. Por el contrario sí que guardaré ciertas prendas que puede que se vuelvan a poner de moda más adelante (aun me tiro de los pelos por unos vaqueros bordados de Zara que compré hace unos 8 años y que no sé que hice con ellos, pero probablemente tirarlos). También creo que es importante tener ciertas prendas clave que no pasarán de moda: un abrigo negro, una gabardina, una cazadora vaquera, una americana negra... vamos, lo que es un fondo de armario de toda la vida.

Y por supuesto, seguiré vendiendo las prendas que estén en buen estado tanto en Chicfy como Micolet.

Y vosotras, ¿cómo os organizáis vuestra ropa? ¿Seguís algún método?

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