En cuanto llegamos al corazón de la Vall de Boí nos dirigimos a la Oficina de Turismo de Barruera, lugar en el que nos informaron de todas las actividades que podíamos realizar durante el fin de semana, en la zona. Recogimos los forfaits para esquiar en Boí Taüll y nos desplazamos a uno de los lugares más importantes de la zona, el Centre de Romànic de la Vall de Boí, un espacio de interpretación que proporciona al visitante las claves iniciales para conocer y entender el conjunto de iglesias románicas de la Vall de Boí.
Este conjunto de gran valor artístico y cultural de la Vall, cuenta con 9 joyas imprescindibles del románico, entre las que se encuentran Sant Climent de Taüll, Santa Maria de Taüll y Sant Joan de Boí.
Gracias a la Oficina de Turismo tuvimos la oportunidad de visitar con una guía especializada, Sant Climent de Taüll, iglesia levantada sobre un templo del siglo XI y consagrada el 10 de diciembre de 1123 por Ramon Guillem, obispo de Roda-Barbastro.
La imagen del Cristo en Majestad de Taüll ha estado la imagen emblemática más utilizada para representar el románico catalán. El original se conserva actualmente en el Museu Nacional dArt de Catalunya.
En la iglesia se han recuperado recientemente importantes fragmentos de pintura original románica conservados in situ y se ha implementado un nuevo proyecto museográfico que incluye la proyección mediante video mapping de las pinturas del ábside mayor. Este es un medio completamente innovador de restitución pictórica que aprovecha las posibilidades técnicas de reproducción virtual del video mapping para mostrarnos cómo sería la iglesia de Sant Climent de Taüll en el s.XII, presentando las pinturas integradas en la propia arquitectura del edificio, un proyecto innovador y sorprendente.
Tres tallas románicas completan el conjunto de bienes muebles conservados en el interior del templo.
Disfrutamos también la Iglesia de Santa Maria de Taüll, situada en el centro del pueblo y Santa Eulàlia dErill La Vall, cuyo sorprendente campanario se ha convertido en uno de los más espectaculares de la escapada a la Vall de Boí, una esbelta torre de planta cuadrada y seis pisos de altura con la decoración propia del románico lombardo: las arcuaciones ciegas y los frisos de dientes de sierra.
Tras nuestra visita cultural y artística y cultural al auténtico corazón del románico catalán fuimos a cenar al Restaurant El Fai, en Taüll, un pequeño restaurante de la zona, en el que degustamos de un exquisito plato de caracoles, entre otras propuestas gastronómicas.
Para la siguiente jornada nos esperaba la mejor nieve del Pirineo, por lo que nos dirigimos a la estación de esquí de Boí-Taüll, la más alta de Cataluña, cuya cota mínima es de 2.020 metros y la máxima 2.751 metros de altitud. Está orientada al norte, por lo que la nieve es de muy buena calidad. Además, está poco masificada y goza de una zona baja muy adecuada para los niños.
En la estación practicamos snow-board, uno de nuestros deportes favoritos y pudimos disfrutar de sus increíbles pistas, algunas con desniveles de hasta 750 metros y sin pistas horizontales.
Sin duda, esta escapada a la Vall de Boí ha sido inolvidable y nos ha permitido disfrutar de tres de nuestras grandes pasiones, la nieve, la cultura y la gastronomía, en un mismo entorno.