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Cómo recordar mejor lo que lees: la lectura activa


(fuente imagen)

¿No te ocurre, que hay libros que aunque pase el tiempo, recuerdas, y otros que no hay manera de recordar de lo que trataban? ¿O te suele pasar que mientras estudias, recuerdas sin problema, pero al día siguiente -o al rato- no te viene nada a la mente de lo estudiado?

En la entrada de hoy retomo el enfoque a los estudiantes, sobre todo, pero esto es aplicable a cualquier persona que quiera mejorar la retención de lo que lee.

Como te preguntaba al inicio, seguro que puedes nombrar una novela que leíste durante la época del colegio y de la que todavía, con más o menos esfuerzo, te puedes acordar del argumento y la historia, a grandes rasgos. A mí me pasa con alguno de los clásicos, que había que leer en la época del instituto.

Pero no te acuerdas por la historia en sí, que te dejase marca, sino por cómo leíste ese libro. No sé en tu caso, pero en mi clase hacíamos debates, lecturas en alto, adaptaciones al cine, trabajos y resúmenes...Vamos, lo que se llama Lectura Activa.

Y esa es la clave para retener mejor lo que lees: Pasar de lectores pasivos a lectores activos.

"No es lo que lees, es cómo lo lees."
Un lector pasivo olvida todo, de forma rápida, en cambio, un lector activo, retiene. Obviamente, no es lo mismo leer una novela, por puro entretenimiento, que leer un libro de texto o de un curso, con la intención de aprender. En esta entrada quiero centrarme en este segundo proceso: en la lectura con intención de aprender.

Cuando somos pequeños, nos enseñan a leer, pero digamos, a un nivel elemental. Nuestro vocabulario y capacidad de entender ideas complejas, es todavía limitado. Hacemos lecturas simples. Según vamos creciendo y aprendiendo, pasamos a aumentar nuestra capacidad para estudiar temas más complejos.

Según M. Adler, existen 4 niveles de lectura:

El elemental, el que nos enseñan de pequeños

El de inspección, que es superficial. Nos permite hacernos una idea básica del texto, pero sin llegar a profundizar en él. Es una lectura ligera, sin valorar o reflexionar sobre lo que leemos. Una novela, leída por entretenimiento, sería un buen ejemplo.

El analítico es ya una lectura consciente, que lleva tiempo, en la que tomas notas, y te permite analizar de qué va el texto.

El comparativo es el nivel más avanzando y profundo. El objetivo de este método es llegar a comprender un tema concreto, ganar conocimientos, diferentes puntos de vista e ideas, con los que posteriormente construyes tus opiniones y argumentos.

Si estamos estudiando y queremos, realmente, sacar aprendizaje de lo que estamos haciendo, debemos usar los niveles analíticos y comparativos, para recoger esa información (para poder responder en los exámenes) pero también para incorporar la información a tu conocimiento, y desarrollar nuevas ideas.

“Algunos libros están hechos para probar, otros para tragar y unos pocos para ser masticados y digeridos" (Francis Bacon)
El procedimiento ideal para realizar una lectura activa de un texto es el siguiente:

1. Antes de leer:

Elige el libro, el que tengas en tu listado de obligatorios o el que te llame la atención. cuanto más interesante y relevante nos sea, más fácil nos será recordarlo.

Si puedes elegir un libro que se adapte a tu situación, te resultará más sencillo recordarlo, ya que formará parte de tu experiencia. Por ejemplo, si estás pasando por una experiencia concreta (un duelo, o un viaje a un país concreto) y lees un libro que está relacionado con esa experiencia, sobre alguien que ha pasado por lo mismo, o una historia que tiene lugar en esa zona, la historia resuena y entra a formar parte de tu vivencia.

Crea un contexto del libro, ya que a veces les cambia el significado, sobre todo en libros antiguos, es importante conocer el contexto histórico en que se escribieron y/o desarrolla la historia, o el contexto cultural.

Cuál es tu propósito con el libro: entretenimiento, entender un concepto, aprender sobre algo... tener claro qué buscas te ayudará a concentrarte en ello.

Haz una lectura rápida, superficial, del índice del libro, el prefacio (si tiene) y el resumen, para hacerte una idea básica de lo que trata. Valora si te interesa leerlo. Si dudas, lee las primeras 50 páginas, y valora entonces si te interesa continuar.

Si la historia o el libro no te interesa, déjalo. No continúes. Pasa al siguiente libro (A no ser, como digo, que sea lectura obligatoria. En ese caso, paciencia y perseverancia)


Fuente

2. Durante la lectura:

Concéntrate: elige el momento en que te vas a poner a leer, y olvídate del ordenador, el móvil, la tele...Si te cuesta, usa técnicas de productividad, como ponerte una meta de tiempo (prueba 10 minutos concentrada solo en leer) o por cantidad de páginas (25 páginas, un capítulo...).

Haz una primera lectura ligera para hacerte una idea de lo que se va a tratar en el libro o capítulo que vas a leer. No escribas, no subrayes. Solo lee, por encima. Un truco consiste en usar el método del comienzo y final, sobre todo si se tratan de textos académicos, que suelen seguir todos una estructura similar: Introducción (abstract), argumento dividido en secciones, con párrafos -cada uno con una idea a desarrollar-, y conclusión final. Lee la introducción y la conclusión, el primer y el último párrafo de la parte de los argumentos, y las primeras y últimas frases de cada párrafo explicativo. De esta forma, podrías tener una idea general de todo lo que se habla en el texto, con bastante buena comprensión. Esta primera lectura te crea una imagen mental inicial.

Haz una segunda lectura, subrayando las palabras clave. Hacer esto en la primera lectura no es adecuado, ya que no tenemos la idea general en la cabeza, y podemos pasarnos al marcar todo como importante. El subrayado debe ser mínimo, sólo puntos clave, términos y conceptos.

Durante esta segunda lectura, toma notas al margen (se llama marginalia ¿no te parece bonito el término?). Escribe sobre el libro (reconozco que este punto a mi me genera todavía mucho problema, ya que desde siempre nos han enseñado a cuidar los libros, a que estén impolutos), en sus márgenes ve apuntando, según vas leyendo, las dudas o preguntas que te surgen, palabras que quieres buscar, puntos críticos. Si aún así, no quieres escribir sobre el libro, ayúdate de post-it y sticky notes.

Ejemplo de libro usando la técnica de marginalia (Fuente)

Al final de la lectura del capítulo (o del párrafo, según te estés organizando), intenta hacer un resumen de lo que has leído, por escrito, de no más de 3 frases, y los puntos con los que construyen ese argumento. Si notas que hay partes que no recuerdas, o no tienes claras, anótalo. En la siguiente lectura, presta atención a estas faltas y busca las respuestas.

Puedes tomar notas de tus lecturas en un papel aparte, o en un commonplace book (yo uso este método), pero no lo hagas como un loro, palabra por palabra, no copies. Traduce las ideas a tu forma de hablar, a cómo te expresas.

Escribe las notas a mano, mejor que a ordenador, ya que el esfuerzo de tomar las notas a mano hace que tu cabeza se involucre más.

Crea un sistema de código de color, para ayudarte a visualizar la información. Un color para datos importantes, otro para nombres, otro para ejemplos...

Así, imposible equivocarse (fuente)

Crea una lista de términos clave y definiciones. Ve completándola con la tercera lectura.

Usa el esquema que usa el libro para presentar la información (títulos, subtítulos, apartados) para organizar tus notas.

Visualiza las partes importantes, para mejorar su recuerdo. Puedes usar muchos métodos (según las necesidades que tengas) como los mapas mentales, las listas de puntos, gráficos, post it. Dale tu toque personal con acrónimos, abreviaturas o dibujos, todo lo que te ayude a recordar y visualizar.

Anota de dónde sacaste estas notas, por si más adelante necesitases recurrir a la fuente (Autor, título, fecha de publicación, editorial y página, o URL y fecha en que lo visitaste, si es una web).

3. Después de la lectura:

El proceso de aprendizaje, y lo que lo diferencia de los otros niveles de lectura, implica la reflexión sobre lo que hemos leído y los conocimientos adquiridos. Reflexionar sobre ello nos permite además afianzar los conocimientos.

Cuando termines de leer el libro, déjalo aparcado durante una semana o así, para que los conocimientos se asienten. Pasado ese tiempo, vuelve a tus notas y léelas. Tu situación a cambiado, y a lo mejor ciertas notas ya no tienen importancia o sentido. O puedes notar que te faltan datos o temas. Vuelve a leer el libro, y anota aquello que te faltaba o aquello que te resulta útil o interesante. Repetir fortalece la memoria, y puede ser que nos dejásemos algún dato importante.

Crea enlaces mentales para aprovechar todo el potencial, y que los conceptos no queden aislados en tu cabeza. ¿Qué cosas ya sabes, que puedes enlazarlo con esto? ¿Cómo se relacionan? ¿Cómo puedes aplicar en tu vida lo que has aprendido?

Enseña lo que has aprendido. Este ejercicio te hace simplificar las ideas al máximo. Piensa en cómo transmitir de forma breve, pero clara, lo que has leído. Por ejemplo, como si se lo explicases a un niño pequeño (esta técnica se llama Feynman, como el físico). Si te cuesta, o no eres capaz, vuelve al libro y a tus notas, revisa y vuelve a simplificar.

Si no tienes a quién contárselo, o no quieres molestar, prueba a hacerte resúmenes, de esa misma manera, pero en fichas (o index cards).


(Fuente)

Como has podido ver, si has llegado a leer hasta aquí abajo (¡bravo!), este tipo de lectura, analítica, requiere mucho más tiempo que la superficial. Si además, quisieras hacer una lectura comparativa, tendrías que recurrir a varias fuentes sobre el tema, lo que implica mucho más trabajo.

Pero ¿Te merece la pena invertir ese tiempo de más? Si estás tratando de aprender sobre un tema, o estás estudiando para un curso, definitivamente sí. Dedicarse a leer, de forma superficial, los libros, una y otra vez, para no acabar recordando nada, al poco tiempo, me parece una pérdida de tiempo y de recursos.

¿Y si no estás estudiando? Si lees textos por entretenimiento, o por curiosidad, y quieres mejorar el recuerdo, no necesitas hacer los pasos al 100% pero sí que te recomiendo que intentes realizar una lectura más activa: toma alguna nota, usa las notas al margen o en un papel o cuaderno. Anota lo que te llama la atención. No hace falta que hagas resúmenes, esquemas, pero sí toma esas pequeñas anotaciones.

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