A pesar de haber superado su primer reto, los pronósticos de los médicos para Maickel no resultaban nada alentadores: fue diagnosticado con distrofia muscular, una condición que ocasiona la inmovilidad general de su cuerpo.
Fueron sus padres los que decidieron que, a pesar de lo dicho por los especialistas, su hijo no sólo superaría la expectativa de una semana de vida que le fue dada, sino que además sería tratado como el resto de los niños.
Durante sus primeros meses de vida, y gracias al gran apoyo que obtuvo de sus familiares, Maickel pudo superar en su mayoría la inmovilidad física que le fue diagnosticada al nacer. Sus ganas de superación personal se hicieron notar incluso desde pequeño.
Su etapa escolar la realizó en el mismo colegio en el que estudiaban sus hermanos mayores, los maestros que tuvieron la oportunidad de trabajar con él lo hicieron con todo el esfuerzo y dedicación posible.
Melamed asegura que sus maestros se atrevieron a romper los paradigmas de la época, donde personas con cualquier tipo de discapacidad eran enviadas a escuelas especiales, lugares en los que sólo convivían con otros “de su tipo”.
Este espacio de inclusión ayudó en gran medida a que Maickel creciera en un ambiente en el que, debido a su condición física, tenía que esforzarse al máximo para poder mantenerse al ritmo de los demás.
Sus compañeros de clase también ponían su grano de arena para que Maickel se sintiera a gusto en el colegio: elegían quedarse en el pasillo con él en vez de salir al patio, y en ocasiones empleaban una pequeña pelota de golf para que pudiera unírseles a jugar fútbol.
Melamed recibió el título de Economista en la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas, casa de estudios en la que se destacó no solo como alumno sino también como líder estudiantil. Al poco tiempo de haberse graduado, decidió viajar a Londres y regresó a Venezuela convertido en un motivador personal.
Su trabajó comenzó en diversas organizaciones juveniles en su tierra natal, y en toda Latinoamérica. Su preparación no se limitó a la Economía sino que a eso añadió Psicoterapia Gestáltica y se hizo un aficionado del teatro.
A pesar de su condición física, Melamed no pierde tiempo en practicar lo que más le gusta aparte de la oratoria motivacional: los deportes extremos. Entre sus favoritos destacan el paracaidismo, buceo, atletismo, parapente y alpinismo.
Con 42 años de vida, Maickel ha participado en diversos maratones, los cuales siempre ha culminado de manera exitosa. En el 2011 fue corredor del maratón de Nueva York y en los años siguientes (2012, 2013, 2014 y 2015) participó en los de Berlín, Chicago, Tokio y Boston, respectivamente.
Como conferencista, facilitador y dictador de talleres ha llegado a visitar países diversos países entre los que se encuentran Estados Unidos, Colombia, Perú, México y Costa Rica. En cuanto a su carrera como escritor, Melamed ha publicado El sueño y el vuelo (libro infantil), Si lo sueñas, haz que pase y Ruta para un sueño (autobiográficos y motivacionales).
Además, Maickel tuvo la oportunidad de protagonizar junto al corredor keniano Shadrack Maiyo, la película Vamos, un trabajo de Braulio Rodríguez en el que cuenta su experiencia al haber completado su primer maratón: el de Nueva York en 2011.
Si de algo estamos seguros, es que Maickel Melamed es un hombre carismático, inteligente y perseverante. Los médicos que atendieron a su madre durante el parte no podían estar más equivocados: Maickel sí pudo, y podrá, hacer todo lo que se proponga.
Melamed es un claro ejemplo de superación personal. Cuando todas las estadísticas estaban en su contra, él supo hacerse paso ante el mundo para dejarle ver cuál es su propósito en esta vida: ser grande e inspirar a otros.
Una persona con discapacidad física tiene el mismo potencial que cualquier otra, sí y sólo sí cuenta con el apoyo de quienes lo rodean y tiene en mente qué es lo que más desea lograr en el mundo.
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