El inteligente de la clase...



Nada marca tanto nuestra vida como las experiencias de nuestra etapa escolar, recuerdo que cuando tenía 8 años presenté una exposición acerca del ex Presidente Gabriel García Moreno, la primera vez que presenté mi trabajo en clase yo había leído el texto de estudio, así que presenté un breve resumen hablando de su biografía, obras, etc., al finalizar la exposición mi profesor estaba muy disgustado por la mala calidad de mi trabajo así que me dio una segunda oportunidad. Para la clase siguiente me dediqué a memorizar las 2 páginas del libro que comprendían el capítulo  correspondiente a García Moreno y a la mañana siguiente presente nuevamente mi exposición; así que con voz muy alta y con la precisión de un robot expuse al pie de la letra cada una de las palabras del libro de estudio, al finalizar mi profesor aplaudió junto con el resto de mis compañeros y obtuve la mejor calificación.

Detalles como este hacían que un estudiante fuera considerado muy inteligente, aprendizaje memorístico, excelentes notas, y respuestas acertadas todo el tiempo; las escuelas y la sociedad están muy interesadas en producir personas inteligentes que resuelvan los grandes problemas del mundo. Recuerdo que durante mi educación primaria y secundaria constantemente éramos sometidos a pruebas de coeficiente intelectual, las que por cierto me hacían sentir muy insegura de mí misma, puesto que jamás logré encontrar el sentido a completar las figuras geométricas, o los puntos en los naipes. Para mi este asunto de ser inteligente era algo muy conflictivo, siempre fui considerada por mis profesores como una excelente estudiante, pero lo que ellos ni yo podíamos entender era mi terrible desempeño en aquellas materias que realmente me hacían dudar de mis facultades de comprensión: las matemáticas y sus ecuaciones que mezclan letras con  números, dibujo técnico y mis trazos tan desviados e imprecisos, y como olvidarme de la contabilidad y el libro diario que jamás me cuadró.

Desde siempre hemos sido evaluados por nuestros resultados académicos, nuestra inteligencia se mide en números; existe una discriminación dentro del aula de clases que la llevamos hacia fuera en nuestro comportamiento social habitual. Quizás tú eras de aquellos que en clase solo se dedicaba a dibujar en sus cuadernos o en la banca, tus maestros te castigaban y obligaban a soltar la pluma, pero nunca veían las hermosas obras de arte plasmadas en el papel; quizás tú eras el típico soñador que durante el incesante monólogo de tu profesor, utilizabas tu majestuosa imaginación para volar a lugares impredecibles, pero siempre el grito de tu profesora te obligaba a aterrizar; o quizás eras el que armaba una balón de fútbol con el papel de tus cuadernos y demostrabas tus habilidades deportivas en el patio del colegio, pero a la hora de rendir un examen de química o biología tus destrezas físicas ya no podían salvarte. Así que terminaste haciendo lo que tus maestros y padres te dijeron que debías de hacer, dejar los dibujos, los sueños y el balón, porque así jamás serías alguien en la vida.

Las aulas de clase son el lugar donde pasamos la mayor parte de nuestras vidas, donde se forman nuestras concepciones de la realidad, pero tristemente es allí donde se experimenta la mayor discriminación hacia la juventud y su esencia; gritos, castigos, constantes señalamientos que solo producen sensaciones de miedo, vergüenza, culpa, u odio, lo que impide un crecimiento integral en los jóvenes.

Nos han enseñado que la inteligencia se utiliza para clasificar a los alumnos y predecir qué tan exitosos serán en el futuro, por esa razón algunos de mis compañeros de adolescencia que constantemente eran juzgados por sus notas, o su incomprendida conducta hoy día son exactamente el fruto de esa recriminación. La realidad es que la inteligencia es la capacidad que tenemos los seres humanos de resolver problemas, y ya que los problemas y los ámbitos en que estos se desarrollan pueden ser muy diversos, nuestras capacidades también lo son.

Howard Gardner, psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, en cuyo estudio quiero basar este post, formuló la teoría de las inteligencias múltiples; es decir no existe una inteligencia general que destaca por encima de todo, como por ejemplo el razonamiento lógico-matemático. La verdad es que no todos podemos comprender el mundo como  Stephen Hawking,   pero mientras más te quieras parecer a él seguramente serás considerado un verdadero genio.

Gardner, profundizó en el estudio de 8 diferentes tipos de inteligencia, la cual nos da una perspectiva maravillosamente inclusiva del mundo.

Inteligencia lingüística: ¿Te fascina hablar? ¿No encuentras una mejor forma de expresar tu comprensión del mundo que con palabras? Para algunos el mundo se explica a través de ecuaciones, ángulos, medidas o fórmulas; para otros nuestras mayores habilidades se expresan a través de la comunicación, la escritura y la gestualidad.

Inteligencia lógico-matemática: La que ha sido considerada durante décadas, como la inteligencia en bruto. Es la capacidad para el razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos, en los cuales se fundamentan los famosos test de coeficiente intelectual.

Inteligencia espacial: Aquella muy propia de los que no pueden evitar dibujar en clases, crear formas y entender el mundo a través de los colores y la imagen. Pero seguramente en el colegio nadie te alentó a seguir dibujando a tu maestra; o seguramente tu amor por el maquillaje y la ropa te encasillaba como la típica niña superficial, sin saber que realmente posees un especial sentido por la estética, lleno de mucha creatividad.

Inteligencia musical: No hace falta decir que los más aventajados en esta clase de inteligencia son aquellos capaces de tocar instrumentos, leer y componer piezas musicales con facilidad y un admirable ingenio.

Inteligencia corporal y cinestésica: Si amas bailar, actuar, practicar algún deporte, o tienes la precisión de un cirujano, esta es la forma insuperable en que puedes emplear tus habilidades físicas. Alguna vez escuche decir a alguien que los jugadores de fútbol se dedican a esta actividad porque su razonamiento no les dio para más, pues que sorpresa saber ahora que sus precisos movimientos con un balón son la expresión de la brillantez de su cerebro.

Inteligencia intrapersonal: Si alguna vez te encasillaron como "emo" por tu extrema sensibilidad ante la complejidad de la vida, pues debes saber ahora que es una facultad muy especial el poder comprender y controlar el ámbito interno de uno mismo, acceder a sus sentimientos y emociones, y reflexionar sobre éstos.

Inteligencia interpersonal: Ese interés genuino en las personas, sus problemas, tus habilidades como gran consejero son parte de tu habilidad para detectar y entender las circunstancias y problemas de los demás.

Inteligencia naturalista: No muy tomada en cuenta, pero digna de ser desarrollada en todos nosotros, la inteligencia naturalista permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados a la naturaleza, como las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o los fenómenos de la naturaleza. Aunque sea muy ignorada como una expresión de inteligencia, esta es esencial para la supervivencia del ser humano y el cuidado de nuestro mundo.

Así que reflexiona en cada una de ellas, investiga un poco más y date cuenta que eres una perfecta creación de Dios, fuimos hechos a su imagen y su semejanza. ¿Te imaginarias interviniendo a Dios en alguna prueba estandarizada de conocimiento?, ¿serías capaz de encerrar toda su sabiduría en un test de IQ?

No permitas que nadie ni nada menosprecie tus gustos o habilidades, porque tu potencial es tan grande que no cabe dentro de un examen, ni se puede expresar en calificaciones o diplomas. Si las malas experiencias de la educación que recibiste te cortaron las alas, pues es momento de dejar que crezcan otra vez. Atrévete a volver a hacer aquellas cosas que tanto amabas aunque alguien te dijo que no servían, o que no te daría un futuro; porque tienes una inteligencia perfectamente diseñada para alcanzar imposibles.

Fuente: este post proviene de Blog de soyunaprendiz, donde puedes consultar el contenido original.
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