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Diario de... Cámbiame



CÁMBIAME

"Cámbiame" era lo que constantemente parecía exclamar mi pelo cuando me situaba frente al espejo y lo observaba con atención: puntas abiertas, corte recto, sin vida... El pobre agonizaba cada vez que mi cepillo del pelo lo acariciaba, al mismo tiempo que una goma lo sujetaba en épocas de calor.

Entonces, llegó el verano, los exámenes de la oposición y el estrés; como consecuencia, decidió abandonarme lentamente en el mes de junio, no lo aguantaba más. Mi pelo no soportaba la tensión, la rutina y la monotonía de una opositora histérica.

Así, llegó el mes de Julio y ante la posibilidad de quedarme literalmente "calva", decidí tomar medidas drásticas, "raparme el pelo", ya que según revistas con tanta base científica como "Saber vivir" o "Cosmopolitan" afirmaban que cortarse el pelo revitalizaba todo el cuero cabelludo.

Me dirigí a una peluquería que aparentaba saber lo qué hacía (analicé previamente los comentarios en Facebook, si no tiene página en Facebook no se puede considerar una peluquería moderna), no quería un corte de pelo del estilo a los años 80, como el que a veces parecen llevar las "señoras" o "señoritas" de 58 años en adelante, creo que ya sabéis de lo qué estoy hablando (vale, siempre hay alguna excepción).

La peluquera en cuestión me miró como si tuviera claro lo que yo quería hacerme (falso) y, a continuación le hice sentir la peluquera más feliz durante esos minutos, cuando le transmití mi necesidad de cortarme el pelo a su gusto (nunca he conocido a ninguna peluquera que, cuando le dices que te corte las puntas, te haya cortado media melena, por lo que, mi petición fue recibida con una alegría desbordante).

Pero, ¿qué ocurrió cuando me miré al espejo? Tras la drástica decisión, dejé atrás mi melena para dejar paso al pelo corto; un look moderno que, con el paso de los días, se convertiría en un look "friki"cuando pasara el efecto de la laca y volviera a asentarse en su hábitat natural (mi cuero cabelludo). Mi cara lo reflejaba todo, necesitaba un cambio drástico y, seguramente, fue lo más "radical" que había hecho en bastantes meses.

Mi cara cuando me observé por primera vez mi cambio de look:



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