Supongo que la salida en estampida de ayer se debió a la novedad.
He visitado a mi coche. Ya lo hago como si de un pariente enfermo se tratara. Y un pariente de esos a los que visitas por compromiso.
He ido con la esperanza de que la puerta del conductor se abriera con algunas instrucciones del manual. Pero al final he conseguido que no se abra ninguna.¡Puto amo!
He dado una vuelta para despejarme y he regresado al parquing por si acaso. En esta ocasión las demás puertas han abierto.
Debe de tratarse de cosas de baterías agonizantes. He oído que las de los modernos coches eléctricos se estresan. Lo seguro es que en los coches diésel de hace 13 años el estresado es el propietario.