Opinión sincera de La sociedad de la nieve
Hola a todos y bienvenidos un día más. Aquí es festivo, estamos celebrando el Antroxu (Carnaval )y hoy toca el entierro de la sardina.
El sábado tuvo lugar la entrega de los "Premios Goya" mis lectores habituales sabéis que soy muy muy fan del cine español, de los festivales y los premios. Os hablé de algunas películas premiadas en anteriores ediciones aquí, aquí, aquí, y rendí homenaje a un premiado de honor aquí. Como dijo Pedro Almodóvar, las subvenciones que el cine recibe, como anticipo (al igual que los escritores o cantantes) se devuelve con creces en impuestos y creación de puestos de trabajo entre otras cosas, y porque para la educación, la sanidad y la cultura nunca deben de faltar subvenciones.
No voy a enrollarme pero me encantó la gala, el discurso de la maravillosa Sigourney Weaber (Teniente Ripley para mí), las actuaciones de mi admiradísima Ana Belén, el merecido premio a Malena Alterio, ver que Víctor Erice sigue en plena forma y ganando premios, y comprobar que la película que trata sobre un tema que sigo desde muy pequeña ha arrasado. Y ahora, sin más rollo, empezamos.
Mis lectores antiguos sabréis que soy muy muy seguidora del tema de los supervivientes de los Andes. Mi madre me contó la historia cuando era pequeña, me la contaba a menudo, la verdad, y un poco más tarde leí "Viven", de Piers Paul Read, y algunos años después ví la película protagonizada por Ethan Hawk.
Con el tiempo fui averiguando más y más cosas, vi documentales y en 2014, uno de los supervivientes, Carlitos Páez, me envió su libro "Después del día diez", y unos meses más tarde mi hijo pudo hacerle una entrevita que publiqué aquí.
El libro que me envió Carlitos Páez
También he leído el libro de Nando Parrado, "Milagro en los Andes", el de Pedro Algorta: "Las montañas siguen allí" y "La sociedad de la nieve" de Pablo Vierci, que es en el que se basa la película.
Mi idea era ver la película en el cine, como fan del cine en general y del cine español en particular, de verdad quería verla en sala. Pero el Covid y la Gripe A llamaron a mi puerta, así que la vi en Netflix, en casa, cuando ya me encontraba mejor, y mi hermana la vio a la vez, también convaleciente, y nos íbamos mandando whatsapp.
*Os dejo alguno de los whatsapp que me intercambié con mi hermana.
Lo único malo, al menos para mí, es que como he visto y leído tanto sobre el tema, no he tenido ninguna sorpresa. Debo confesar que me iba adelantando mentalmente, en plan: Jo, no enfoquéis a este que muere enseguida; ¡Ay no, Susi y la mami, no, porfa!; Ahora hacen la foto en el avión; ¡Qué Curicó ni Curicó! Te equivocas piloto; Ufffff ahora es cuando caen; ¡Ay que encuentran la cola del avión!; No os riais tanto que viene la avalancha...
Me gusta mucho que sea Numa Turcatti quien cuente la historia. Todos los protagonistas son importantes, pero Numa es especial, bueno, dulce y generoso.
Aunque los chicos estuvieron 72 días en la montaña la película se rodó en 144, el doble, porque fue un proceso largo y duro. Lo hicieron en orden cronológico porque los actores adelgazaron de verdad. Además usaron nieve real, y en la escena de la avalancha lo pasaron muy mal porque se hizo con gran realismo.
El elenco lo formaron actores uruguayos, argentinos y chilenos, y el parecido físico con algunos es increíble, además de la ropa y toda la puesta en escena.
La cinta refleja bastante bien la historia, solo han cambiado pequeños detalles, imagino que por metraje. Por ejemplo, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya salió de Mendoza, estuvieron allí un tiempo, ahí Nando compró regalos para una sobrinita que iba a nacer. Y todo indicaba que ese vuelo debería aplazarse, los pilotos no querían despegar, pero el avión no podía permanecer más tiempo en el aeropuerto por un asunto burocrático. Y el rescate final no es exactamente así, van en dos veces, se llevan a unos supervivientes, pues el helicóptero no resistiría el peso de más gente, y tres personas se quedan a pasar la noche en el fuselaje con los que no pudieron ser rescatados, y se los llevan al día siguiente.
El tema de la antropofagia (no me gusta decir canibalismo porque no han matado para comer) está muy bien tratado. Lo muestra de manera clara y contundente, pero sin recrearse. Enfoca las dudas que tienen, la reticencia y también la forma en que, transcurrido el tiempo, llegan a normalizarlo. Pero no fue una cosa de un momento a otro, todo cambió después de ese décimo día en el que oyen en la radio recién arreglada que se suspenden las búsquedas.
También me gusta como han tratado a algunos personajes, por ejemplo a Marcelo Pérez del Castillo, capitán del equipo de Rugby Old Christians Club, y responsable del viaje que realizaron los chicos. Él se sentía culpable, aunque, obviamente, no solo no lo era, es que esa primera noche sobrevivieron en parte gracias a él, que con sus dotes de organización lo dispuso todo para aguantar sin morir congelados, y esperar ese rescate que nunca llegó. Hay una escena muy reveladora, que me recuerda a algo que dice Nando en su libro. Lo pongo en rojo porque es un SPOILER. Marcelo muere en la abalancha, y Bayona realiza una escena muy mística que cobra sentido cuando leemos el libro de Nando, pues dice que su semblante una vez muerto era de paz, de sosiego. Sufría mucho por la situación de la que se sentía responsable.
Por sacar algún defecto, diré que eché de menos el protagonismo de Nando, esa lesión que tuvo aún se estudia, y usan frío para curar traumatismos como el suyo. Y la nota, que se estudia en las universidades, esa nota que Nando Parrado tira, envuelta en una piedra, al arriero Sergio Catalán, y que en muy pocas palabras resumen una situación. También me faltó la relación de los chicos con Liliana Methol, aunque era pocos años mayor que ellos, ejercía un poco de madre, quizás porque tenía 4 hijos.
Pero el resto está muy bien, la sensación de frío, de desolación, las dudas...
Bayona se implicó de tal modo que el realismo ha sido increíble.
Para acabar, os confieso que siempre he creído que si los pasajeros hubiesen sido otros, todo habría acabado mal.
En este caso una buena parte eran jugadores de rugby y actuaron como un equipo desde el principio. Y creo que esa fe y esas creencias religiosas también ayudaron. Desde el principio remaron en la misma dirección y cada uno aportaba lo que podía. Repartían lo que tenían, se ayudaban y se sostenían, y eso, si con comodidades no es fácil, en situaciones extremas es casi imposible.
Para ir terminando, diré que me ha parecido estupendo que algunos de los supervivientes aparezcan, por ejemplo Nando Parrado le abre la puerta al actor que da vida a su personaje, Roberto Canessa recibe a los sobrevivientes en el hospital y mi preferido, Carlitos Páez, hace de su padre y está hablando por teléfono, dando los nombres de los supervivientes. Y no me olvido de Coche Inciarte, que sale como cliente del bar y no lo pudo ver porque falleció el verano pasado.
Y voy a parar porque este tema me gusta tanto, tanto, tanto, que haría más post y más largos. Gracias a Netflix, porque como bien dijeron el sábado en los Goya, las principales productores se negaron a financiarlos, les llevó años conseguir esta cinta.
Muchas gracias a todos por leerme y muy feliz semana, feliz Antroxu, feliz Carnaval y disfrutemos todos del cine español.