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Reflexión: los viernes huelen diferente

Jueves reflexivo; adoro los viernes

Hola a todos y bienvenidos un día más. Ya estamos a jueves y toca post improvisado. Hoy el día se presenta invernal, parece que la primavera quiere ceder paso al invierno, sabe que no era su momento y yo me alegro porque lo necesitamos para todos esos incendios que nos asolan.

Estoy con un café calentito, sé que mi gato duerme cerquita(no quiero despertarlo) y sin más rollo empezamos.

El otro día me enteré de la muerte de Luke Perry, Dylan Mckay en Sensación de vivir, y al saber tan triste noticia a mi mente acudieron muchos recuerdos.

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Siempre le recordaré así, melancólico, rebelde y guapérrimo

Desde siempre adoro los viernes, tengo la sensación de que la calle huele diferente, suena diferente e incluso tiene un color diferente.

Cuando era pequeña los viernes iba a visitar a mis abuelos, a los que vivían un poco más lejos de casa. Ese día me bajaba 5 paradas antes de la mía del autocar escolar, y todo era genial.

Recuerdo el olor de la casa de mi abuela, una mezcla amalgamada de aromas, todos ricos, entre los que predominaba el café recién hecho que esperaba a mis padres y el bizcocho para nosotras.

Y mi perro, que vivía con ellos, nos esperaba ladrando y dando saltos a nuestro alrededor.

Ese era el día en que veíamos Scooby Doo, echadas sobre nuestro perro o con él echado encima, y luego jugábamos con él al capítulo que acabábamos de ver de Scobby Doo, el pobre era igual de miedoso.

Y al llegar a casa veíamos el Un, dos, tres.

Al ir creciendo cambiamos el día de visita y los viernes mis padres cogían el coche e iban a buscarnos al cole para hacer algo especial.

A veces íbamos al cine y luego a merendar-cenar a un bar donde hacían los bocatas de lomo más ricos que he comido en mi vida.

Otras veces íbamos a pasear a un parque del que os hablé aquí a ver los patos, los pavos y el resto de aves.

Y otras merendábamos chocolate con churros, o nos íbamos a pasear por la ciudad iluminada de Navidad, o a coger castañas o musgo para el Belén.

De vez en cuando nos acercábamos a la cetárea y mi padre preparaba una cena de marisco, que para mí era la felicidad.

A veces el plan era ir a cenar costillas a un bar chulísimo, junto a la chimenea(aún mantenemos amistad con las hijas de los dueños) y a al vuelta, mientras el coche pasaba por una carretera oscura y tenebrosa, mis padres contaban historias de miedo.

Cada viernes había un plan nuevo y nos encantaba.

Y cuando llegó la adolescencia los viernes eran mágicos.

A veces me iba a pasar la tarde del viernes a un parque con mis amigas, todas oliendo a Don Algodón, mascando chicles de fresa ácida y leyendo el Superpop. ¡Qué risa pasábamos con el horóscopo!

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Recuerdo esta revista en concreto, ese día nos reímos mucho, éramos un grupo enorme y lo pasamos genial.

Esos viernes todo olía de otra manera, y todo era nuevo emocionante. Si solo estábamos las chicas buscábamos un lugar estratégico a ver si pasaba alguno de los chicos que nos gustaban, y con suerte acabábamos pasando la tarde todos juntos.

Cuando el grupo era mixto nos poníamos en los bancos o en los columpios si estaban sin niños y se nos pasaban las horas volando.

Otras veces nos íbamos a una discoteca que alquilaba nuestro instituto. Los alumnos vendíamos entradas y un porcentaje(25 pesetas por entrada) era descontado del precio final del viaje de estudios, así que era genial.

La verdad es que era una discoteca de barrio que abría los viernes hasta las 22:00 para nosotros, pero nos sentíamos tan importantes, con nuestros looks noventeros, bebiendo coca cola(no nos servían alcohol) y pasando muchos nervios si andaba por allí el chico que nos gustaba. Y si bailábamos juntos ya...quéinocentes éramos.

Y cuando llegaba a casa, después de un superbaño(los viernes siempre, siempre, me bañaba. No a la ducha los viernes) cenaba con mis padres y mi hermana, que a veces venía conmigo a la disco, y pasábamos la cena con nosotras hablando sin parar.

Y entonces, cuando ya habíamos cenado, empezaba Sensación de Vivir. A la vez echaban el Un, dos, tres pero mis padres daban la lucha por perdida y veíamos Sensación de vivir. Y además con chuches qu enos compraba mi madre.

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Qué nervios cuando empezaba la música

Yo llevaba el mismo peinado que Brenda, no lo llevaba por ella, la verdad es que lo llevaba desde hacía años, pero me hacía ilusión cuando mis amigas me lo decían. Y el estilo de ropa sí que coincidía un poco, todas íbamos del estilo por entonces.

Tenía dos preferidos, Dylan y David, y según lo que ocurriese en el capítulo me decantaba por uno y por otro. Ainnnns vivía en un mar de dudas.

En mis carpetas tenía fotos de ellos que no tenía nadie en el insti, eran exclusivas, sacadas de unas revistas que había comprado en Londres cuando la serie aún no se había estrenado en España, así que mis carpetas causaban "Sensación", como la serie, jejeje.

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Siiii, tenía todos los pósters y casi todos puestos.

La verdad es que vista con los ojos de adulta es una serie clasista y carente de valores, pero en aquellos momentos era genial verla, hablar de ella el lunes en clase e incluso hacer alguna de las cosas, como cuando Brenda se fugó con Dylan para ir a Baja, su truco lo usé yo, ainnnns, menos mal que a mí no me pillaron.

Y también fue un viernes cuando, viendo Cockteil descubrimos al padre de Brandon y Brenda, qué risa diciendo que el señor Walsh estaba en Jamaica, jeje.

Para ir a acabando este repaso por mis viernes, diré que me sigue encantando ese día. Durante años hice cenas especiales con mis hijos, y a día de hoy siempre que puedo hago algo especial, aunque sea un paseo distinto, un postre diferente o ver una peli inesperada.

Los viernes son únicos, algo empieza y algo acaba con ellos, y aunque el peor día de todo mi vida fue un viernes me niego a dejar que el dolor me los amargue.

A veces, cuando salgo a pasear los viernes por la tarde creo que todos tienen otra cara; los niños caminan felices merendando su bocata, las madres charlan entre ellas, las señoras compran abundante porque el finde irán sus hijos y nietos a comer y todo suena, huele y sabe mejor en viernes.

Y hasta aquí el post, que soy una pesada, empiezo a contar todo lo que se me ocurre y no paro.

Mil gracias por leerme y nos vemos el sábado en el repaso semanal, que ya sabéis que además suelo poner algún especial, el pasado recopilé post de Carnaval, alguno tenía 5 o 6 años.

Muy feliz jueves.

Fuente: este post proviene de Pequeños trucos para sobrevivir a la crisis , donde puedes consultar el contenido original.
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