Como sabrás, la célebre pareja ha decidido que como regalo de bodas esperan que todos sus invitados hagan una donación o caridad en su honor, pues claro está que nadie podrá darles algo al nivel de la realeza. La única que ha decidido romper con tal petición es la Reina Isabel, o sea la abuelita del príncipe Harry.
Ella tiene una sorpresa para la feliz pareja y es nada más y nada menos que una mansión, herencia de su padre, el Rey Jorge VI. La propiedad se llama York Cottage, y se encuentra en Sandringham.
Aún no está confirmado que éste sea el regalo de bodas, sin embargo, se trata de una tradición que la reina no podrá negar. En la boda de Kate y William, por ejemplo, les concedió Anmer Hall, mientras que el Príncipe Carlos recibió Birkhall.
Ahora sí, no cabe duda de lo recibirán los futuros esposos como regalo.