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¿Qué es la Red Hartmann?

Sabemos que algunos entornos afectan a nuestra salud.

Sin embargo, no son tantas las personas conscientes de hasta qué punto esa afirmación es real, tal vez por ser escépticas a lo que no ven, grave error en estos tiempos modernos.

Y es que todos estamos sometidos en nuestra vida diaria a corrientes subterráneas, problemas telúricos, radiaciones solares contaminación atmosférica, campos eléctricos y electromagnéticos, ruidos, materiales radiactivos y cancerígenos.Factores a tener en cuenta porque son fuentes de desequilibrio.

Hoy hablaremos de la Red Hartmann, Que son? Donde se encuentran? Que hacen?. No seáis ansiosos! Aquí va la explicación…

El Dr. Ernest Hartmann (médico alemán) fue el emprendedor de estas investigaciones sobre la red de energía en nuestro planeta; durante más de diez años estudió las influencias del medio ambiente en el hombre, principalmente las del subsuelo.

En 1935, tras numerosas experiencias efectuadas en la ciudad en la que ejercía, llegó a la conclusión de que la salud física y mental de una persona depende del lugar en el que vive, duerme y ejerce su actividad. Junto con un equipo de físicos y médicos, concluyó que:

“La tierra está recubierta por una red global de ondas fijas que parecen ser producidas por una radiación terrestre que proviene del interior del planeta y que se ordena en forma de retícula al atravesar las capas de la corteza terrestre“.

Ya se ustedes estarán diciendo y esto cómo se traduce?… así

El origen de la red Hartman se atribuye al campo magnético y eléctrico terrestre, (por lo que muchos la consideran como el sistema nervioso de la tierra). Hoy en día resulta más nociva que antaño porque la tierra la utiliza también para canalizar el excedente de campos electromagnéticos artificiales creadas por el hombre (conocido como electro-smog).

Estas radiaciones se originan, por vetas de agua terrestre y fallas geológicas y por un sistema de franjas de radiación que se consideran como las líneas de la fuerza del campo magnético de la tierra.

Las antiguas civilizaciones conocían muy bien estas energías, usaban la geomancia, observaban el terreno y buscaban la armonía con el entorno.

No es por casualidad que los lugares más sagrados de la humanidad (monumentos megalíticos, pirámides, templos, catedrales), estén situados en zonas de fuerte actividad telúrica y alta concentración energética

De la tierra emana una complejísima radiación constituida, de una parte, por las energías telúricas y electromagnéticas propias del planeta y, de otra, por las energías y radiaciones cósmicas que él refleja o refracta. Como nos enseña la acupuntura, reiky y otras terapias, el cuerpo humano está recorrido por meridianos energéticos y tiene unos puntos de fuga, así como unos núcleos o centros energéticos que en oriente denominan chakras. De igual forma la tierra posee redes energéticas, con unos puntos de emanación más fuertes que otros, ciertas zonas geográficas podrían considerarse focos energéticos.

En la tierra observamos el fenómeno de absorción, almacenamiento y transporte de energía, relacionado directamente con la climatología, las corrientes oceánicas, los cambios estacionales, las mareas, etc. que se caracterizan por su uniformidad y equilibrio.

El sistema de franjas de radiación, consideradas como líneas de fuerza del campo magnético terrestre y llamadas “red H” o “red de Hartmann”, son como paredes invisibles desde la tierra hasta la ionosfera, y su efecto se manifiesta hasta el piso más alto de un edificio, atravesando cualquier tipo de material.

De la diferencia de potencial, producida por las cargas negativas presentes en la superficie de la Tierra y de las positivas contenidas en la ionosfera, se genera un campo eléctrico natural que, junto con las corrientes telúricas, las retículas geomagnéticas y otras fuerzas, constituyen el conjunto de las radiaciones de la Tierra.

Estas franjas pueden ocasionar malestares y desequilibrios en la salud física y emocional, cuanto más tiempo permanecemos bajo sus efectos mayores serán sus causas pues debilitan el sistema inmunológico.

Esta energía puede incidir sobre nosotros sin que lo sepamos, puede que alguna coincida sobre la cabecera de nuestra cama y su efecto es el insomnio, para dar un ejemplo. Los lugares “alterados” por energías pueden interrumpir el sueño; los niños son especialmente sensibles e intentan evitar estas energías durmiendo en un extremo o atravesados en una esquina de la cama. Un truco para evitar o neutralizar esta energía en el dormitorio es usar materiales aislantes como por ejemplo madera, lana o el bambú.

Este exceso energético provocado por la sobre exposición a las energías telúricas es liberado por el organismo humano de muy diversas formas. Generalmente la hiperactividad y el nerviosismo son las más corrientes, por contra, las personas más tranquilas que no exteriorizan su tensión o no la descargan suelen verse afectadas por dolencias internas más o menos graves.

Los peores lugares son aquellos donde las redes de Hartmann cruzan una falla o una veta de agua o río subterráneo. Pueden incluso afectar y destruir nuestro campo magnético individual y protector personal de cada uno. El organismo tiene la suficiente capacidad descompensar las perturbaciones pasajeras que puedan causar un campo magnético externo desarmónico.Pero si queda expuesto un tiempo muy prologado a las influencias energéticas nocivas de un campo más fuerte, entonces las células se despolarizan y ya no trabajan en relación armónica, produciendo así desorden en el organismo, notándose físicamente sus efectos en el cuerpo humano.

Sabías que… durante la noche la Tierra descarga las radiaciones solares y cósmicas que ha absorbido durante el día. Entre las 2 y las 4 de la mañana se constata un fuerte incremento en la intensidad de las líneas Hartman, razón por la cual hay gente que suele despertarse a esas horas.

Existen varios métodos para determinar la exactitud del lugar en el que se encuentran estas franjas de energías telúricas así como también sus cruces. Los aparatos usados detectan una perturbación, un cambio brusco de la energía.

Una manera sencilla es observar a los animales, si es que tenemos la suerte de tener alguno en casa, porque al igual que las plantas tienen un sexto sentido capaz de detectar estas energías sutiles de la tierra. Si tenemos un sofá en el que acabamos cansados o malhumorados siempre que nos tumbemos en él, y si además nuestra mascota no quiere estar en este, es muy probable que pase una franja Hartmann justo por donde esta el sofá, lo mejor es moverlo de sitio. Si nos fijamos en los animales salvajes podemos observar como eluden las estas zonas ya que no hacen sus madrigueras ni sus nidos en ellas.

Igual pasa si colocamos plantas en un mismo rincón o espacio, y todas acaban muriendo en ese mismo lugar, puede que pase por él una línea Hartmann. Es por ello que muchas veces solas viven las plantas en una parte del mismo y en la otra nada sobrevive, porque lo atraviesan estas franjas. Las plantas más sensibles son el culantrillo y el perejil en maceta.

Existen técnicas especializadas, como por ejemplo la Radiestesia, a partir de esta técnica podemos averiguar donde están la energía positiva y dónde la negativa.

EFECTOS VISIBLES DE LAS FRANJAS:

Muros con humedad en forma ascendente y de causa desconocida.

Grietas y fisuras en paredes sin causa aparente, sin hundimiento del terreno, etc.

Presencia continua de insectos.

Plantas marchitas sin causa aparente que al cambiarlas de lugar reviven.

Animales agresivos, faltos de vitalidad o tristes.

Personas agitadas, sin apetito, con insomnio, dolencias continuas sin motivos, etc.

Malformación en el crecimiento de árboles o arbustos.

¿QUÉ HACER?

Cambiando los muebles de sitio, valiéndonos de una persona experta en la materia que nos confirme donde pasan estas líneas en nuestro hogar.

La solución a este problema es reconvertir la polaridad de las líneas negativas a positivas mediante el uso de pequeñas piezas de cobre, hilos de cobre con toma de tierra entretejidos en esteras, o en el mobiliario de nuestro hogar.Esto evitará que las geopatías continúen dañando la salud de la persona que se encuentra expuesta a estas nocivas energías.

Y para finalizar, como escribe el arquitecto y geobiólogo J-C. Favre; sacar el máximo provecho de su energía al emprender una construcción:

“Ninguna arquitectura tradicional desprecia la importancia del telurismo en una práctica constructiva natural. La casa se asienta sobre un lugar conciliando las cualidades energéticas y sensibles del suelo. La vivienda tradicional, orientada según los puntos cardinales, no perturba la red. Siguiendo ese ejemplo, se intentará situar el edificio de acuerdo con las fuerzas vivas de la Tierra. Los efectos de la red H no deben considerarse algo irremediable, pues una práctica arquitectónica de calidad los tendrá en cuenta para sacar el máximo provecho.”

Ya hemos aprendido algo más de este vasto planeta tierra, ahora miraremos a nuestro alrededor pensando que no estamos solos.

Vía: Salvador suarez, Al Final, Imagenes Google

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