Qué duda cabe que las camisas blancas son un básico infalible de la moda, tanto para la mujer como para el hombre, en cualquier época del año, que no debe faltar en nuestro fondo de armario, ya que, al ser tan clásicas, no tienen caducidad.
Pues bien, hoy os acerco una reinvención de la mítica prenda gracias a esta pieza tan chic de Romwe, un vestido camisero con botones de arriba a abajo, ideal para esos días en que no sabemos qué ponernos dada su versatilidad a la hora de combinarlo: podemos usarlo con o sin joyería, e incluso reinterpretarlo combinándolo con leggins o jeans debajo o falda (corta o larga) encima, lucirlo para una ocasión especial o simplemente para el trabajo gracias a su largo hasta la rodilla que lo hace perfecto para un outfit de oficina si le cambiamos el calzado y los complementos.
Cómodo y fácil de llevar, también podemos doblar las mangas hasta los codos, meterle un cinturón para marcar cintura o incluirle algún detalle flúor en cartera o zapatos. Las posibilidades son infinitas...
Para completar el look en un día de sol, añadí mis Hartford H-287, una gafa de marcado estilo femenino con cuerpo "animal print".
Y a vosotras,
¿qué os parecen los vestidos camiseros?
¿Ya tenéis el vuestro?
Vestido: Romwe/Aquí.
Cazadora: Sheinside/Aquí.
Botas: Nimú Uría.
Gafas: Hartford/Navarro Óptico.
Cinturón: Stradivarius (old)
Pendientes: Bershka.