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Los Muxes, el tercer género que existe en el sur de México

Desde la época prehispánica en la región de Istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca al sur de México, existen tres géneros: hombres, mujeres y muxes.

Esta tercera clasificación ha sido reconocida y celebrada desde la antigüedad, y es difícil imaginar la vida sin muxes allí.

Así que “muxe” es un término zapoteco y no se puede entender si no se tiene conocimiento acerca de su cultura.

En la región zapoteca del Istmo de Tehuantepec, “muxe”  se refiere al género que define a una persona nacida con sexo genital masculino, pero que asume roles femeninos en los ámbitos social, sexual y/o personal.

Se estima que el término muxe deriva de la palabra española mujer, y que los zapotecas empezaron a usarlo a partir del siglo XVI.

Desde la época precolombina, los zapotecas consideraban a las muxes parte de un tercer sexo, ni mejor ni peor que los hombres y mujeres, simplemente diferentes. Algunas muxes formaban parejas monógamas con hombres y se casaban, otras vivían en grupos y otras se casaban con mujeres y tenían hijos.

Un muxe podía participar en decisiones que por lo general se reservaban para las mujeres de la familia.

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Fernando Noé Díaz, un maestro de escuela primaria que tiene muchos amigos muxe, opina acerca del tercer género: “No es cierto que haya más aquí. Simplemente son más respetados, para que puedan ser más visibles“.

“Supongo que los muxes son muy respetados porque son más un género social que sexual. Tienen un papel importante en la comunidad“, agrega Díaz.

“Algunos incluso dicen que es una bendición para una madre tener un hijo muxe que la ayudará en la casa y cuidará a los hermanos pequeños. Además, a los muxes no se les permite socialmente tener relaciones a largo plazo o casarse para que puedan quedarse con sus madres cuando envejezcan“.

Lukas Avendaño, quien es muxe, explica cómo la Iglesia católica acomodó sabiamente la tradición de los tres géneros que está arraigada en la cultura local.

“Los muxes siempre han tenido un papel importante en la Iglesia católica local. Su trabajo era preparar las decoraciones de la iglesia. En Tehuantepec, la ciudad de donde provengo, los muxes tienen su propia hermandad dentro de la Iglesia“.



“La sociedad zapoteca en su conjunto no concibe a un hombre que tiene relaciones con un muxe como un homosexual, su estatus de hetero no se cuestiona“. Se lee en parte de un artículo escrito por Marinella Miano Borruso titulado “Entre lo local y lo global: los muxe en el siglo XXI”.

Borruso también explica en su libro “Hombre, mujer y muxe en el Istmo de Tehuantepec“, lo siguiente: “Tradicionalmente, ser muxe no dependía de la orientación sexual. Es un género cultural, una función social y una identidad, pero no una característica del deseo sexual de alguien“.

En la historia contemporánea, Ciudad de México ha sido la primera capital latinoamericana en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

No obstante, el país Azteca también sufre una de las tasas más altas de delitos contra la comunidad LGBT en el mundo, con más de 200 personas asesinadas por homofobia entre enero de 2014 y diciembre de 2016.

La comunidad gay mexicana e internacional considera a la ciudad de Juchitán de Zaragoza, ubicada en el sur de México, un paraíso y un símbolo de tolerancia.

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Atamayca Jiménez

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