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Kim Gordon – No Home Record

El estreno en solitario de Kim Gordon se ha convertido en uno de los discos más potentes del año. No Home Record, propulsado por estridencias y cuchilladas, se mete de lleno en el córtex cerebral destrozándolo todo a su paso.

Kim Gordon es una de las voces más poderosas y definitorias del rock de los últimos cuarenta años, pero hasta que no se ha publicado este No Home Record no habíamos podido escucharla en solitario, sin estar diluida en un formato colectivo, bien de grupo, bien de dúo o trío. Sin embargo, la espera ha valido la pena. Su nuevo disco fusiona influencias de la vanguardia electrónica con estructuras melódicas más tradicionales, obteniendo como resultado un álbum brillante y potente que, pese a lo experimental, no echará atrás a demasiados oyentes: siempre habrá al menos una canción que encaje con él. A lo largo del LP, la artista va escarbando en la complejidad de la América contemporánea, haciendo de lo meramente superficial algo más profundo y pese a lo contradictorio que pueda parecer, bello. Su estreno es una obra valiente, ingeniosa y sensual, un disco renovador que abre un nuevo y prometedor ciclo en la carrera de la de Rochester.

A nivel de influencias, en este No Home Record se perciben muchos ecos, aunque ninguno tiene especial preponderancia sobre otros. Quizá, a nivel conceptual, uno pueda viajar hasta el Blackstar de David Bowie o al Bish Bosch de Scott Walker, álbumes conceptuales que, lejos de abrir una etapa, la cerraban. Sin embargo, Kim Gordon es única, y aquí lo demuestra una vez más, porque hay buenas dosis de rabia, a veces expresada a través del hip hop y otras por el fantasma de The Stooges. El disco se aleja un poco de la melodía vocal tradicional y se mete en el de la spoken word, un territorio en el que Gordon se hace todavía más fuerte, alcanzando una cercanía y una intimidad con el oyente que de otro modo serían imposibles. Ello no es impedimento para que haya grandes explosiones como la de “Murdered Out”, nada más lejos de la realidad, porque esta cercanía no hace más que subrayar estos cambios radicales. A nivel sonoro destacan también los graves, con esas texturas de bajo futuristas y que suenan igual de bien sea cual sea el espíritu de la canción, avanzan puntuales como un reloj suizo hablemos de techno o de noise rock. Tampoco hay que olvidar la aportación del productor Justin Raisen, que ha trabajado con Charli XCX y Sky Ferreira, o la del compositor Jake Meginsky, quienes han hilvanado No Home Record con hilos invisibles y a la postre indestructibles.

A nivel de letras, se percibe el espíritu de Marc Augé, quien creó la etiqueta de los “no lugares”, espacios fugaces y comunes que chocan con los sentimientos de identidad jugando con el tiempo y con el espacio. Además de en el título del álbum, esto se hace obvio también en la pista “Air BnB”. ¿Tiene sentido no? Kim Gordon le ha dado su propio aire, sumergiéndose en aquello que le importa a ella, enredando lo emocional e interno con lo político y externo, eso sí, huyendo de eslóganes facilones. En ningún momento fuerza la máquina, la fusión entre ambos mundos es suave, algo meritorio, dada la tensa situación política que vive los Estados Unidos con un gobierno que está enfrentado con algunos de sus más grandes santuarios, como la ciudad de Los Ángeles, donde ella. Cualquier otra hubiese derribado el edificio, pero Gordon no, ella prefiere desgarrar al contrario y ver cómo se desangra lentamente.



No Home Record se abre con “Sketch Artist“, una canción que marca la pauta de lo que será todo el álbum. Futurista, con una curiosa mezcla de beats digitales, bajos vibrantes e interjecciones de finas guitarras, el primer single del disco juega con los espacios y el tiempo para hacerse con los mandos de tu cerebro, para ser la voz de tu conciencia. Tras la conquista, llega uno de los mensajes más demoledores del LP: “Air BnB“. El segundo tema cobra vida a base de chirridos, arañazos y líneas melódicas desorientadoras que demuestran que la riqueza sonora no está reñida con el empaque del disco. El estribillo, puro Sonic Youth, la hacen aún más brillante. Por si fuera poco, Kim Gordon aprovecha para hacer una de sus críticas más interesantes, denunciando la mercantilización extrema del mundo, poniendo como ejemplo el modelo de la plataforma de alquiler: propiedades a corto plazo en el espacio personal de un tercero. Somos un fantasma con dinero y una equivocada idea de lo que es la libertad. “Paprika Pony” vuelve a romper. Lo consigue con un ritmo serpenteante de hip hop y un catastrofista espíritu pop que emparentan lejanamente a la autora con la mismísima FKA Twigs. “Murdered Out” hace de la disonancia arte, rompiendo el espíritu que venía reinando en las dos últimas pistas destruyéndolo todo a su paso. “Don’t Play It” emerge y se sumerge para, a través de ritmos subterráneos, introducir un duro mensaje contra el capitalismo. Nos estamos ahogando.

La segunda mitad de No Home Record arranca con “Cookie Butter“, puro spoken word sobre una repetitiva base abstracta que hace entrar en trance a Kim Gordon, cual chamán para después romperlo todo con la aparición estelar de su colaborador Bill Nace. “Hungry Baby” recoge el testigo de esa guitarra, inquietante y agitadora, sacando de punto a la cantante que, una vez más, hace de la fealdad un arte. La canción, a medio camino entre lo industrial y el noise, representa a las mil maravillas el espíritu conciliador del álbum que une reconocibles sonidos del pasado con otros todavía por popularizar. En sus tripas, una dura y necesaria diatriba sobre el acoso sexual. Al final, el presente siempre aparece. Toma el relevo “Earthquake“, más tranquila, casi podría decirse que vacilante. Las guitarras que sostienen la voz de Gordon le dan un toque acogedor, muy necesario para alimentar el equilibrio sonoro y evitar caer en cacofonías excesivas. Cierra No Home Record con “Get Yr Life Back“, un homenaje al negocio del bienestar que crece sobre una flotante capa drone, la cual le sienta de maravilla. Sensual y desesperada, “Get Yr Life Back” es el final perfecto, la representación ideal de la lucha entre lo emocional y lo político, la imagen perfecta de dos aspectos de la vida que jamás podremos llegar a separar del todo. Por suerte, los humanos no somos tan racionales.

Pese a abrazar géneros dispares, No Home Record logra que ninguna pista se sienta fuera de lugar. Lo hace por esa fortísima personalidad de Kim Gordon, capaz de sembrar de tensión cada canción con esa característica visión de la disonancia que tiene. La densidad es, por momentos, abrumadora, aunque las estructuras de los temas permiten siempre un lugar para la oxigenación. Sin lugar a dudas, No Home Record es un gran álbum, el mejor de los nacidos tras la ruptura de Sonic Youth. Kim Gordon ha sido capaz de exponer su alma, de enseñar los niveles más profundos de su arte sin hablar de ella misma, simplemente se ha valido del moderno paisaje de Los Ángeles, de las vísceras de una ciudad compleja que nunca deja de estar a la vanguardia.

8

Escucha No Home Record de Kim Gordon



Conciertos de Kim Gordon

Por el momento, Kim Gordon no tiene fechas a la vista, aunque puedes echarle un vistazo a su agenda aquí.

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