Los mejores momentos que nos dejó enero
Hola a todos y bienvenidos un día más. ¿Qué tal ha ido el finde? Espero que muy bien. Hoy vengo con el repaso de los mejores momentos del mes. Llevo con esta sección más de seis años y nunca había fallado. Pero este año que ha pasado, en noviembre no lo hice, no sé la razón, la verdad. Y en diciembre, que hago un repaso del año, tampoco. Pero en esa ocasión fue porque estaba de desconexión.Ahora, sin más rollo, empezamos.
Todas las imágenes que salen están hechas por mí durante el mes de enero. No llevan filtros, lo pregunté en alguna ocasión y todos, vosotros y yo, pensamos que al ser una especie de álbum de recuerdos, están mejor sin retocar. Las fotos de los adornos navideños de noche están sacadas con el modo nocturno(estrenaba móvil y no pude resistirme, jejeje) y el resto son normales.
Enero llegó con lluvia y las calles adornadas. El ambiente era un poco más triste que otra veces, pero pudimos aprovechar para pasear. Eso sí, siempre he buscado momentos tranquilos, y respetando el toque de queda.
Y en esos paseos nos deleitamos con barcos iluminados con los que soñamos desde hace años.
Otras veces nos fuimos a lugares que me vieron crecer, y a los que he ido en el cochecito, en la sillita y en todas las etapas. Y siempre logro desconectar y también reconectar.
Lugares que se han ido transformando pero que aún guardan la esencia que tenían en mi niñez.
Hemos caminado despacio, sin gente, viajando al pasado y disfrutando del presente. Incluso compartiendo algo rico en una mesa con vistas privilegiadas.
He leído mucho, los Reyes y Papá Noel han sido generosos y he tenido bastantes libros.
Y he ido a la nieve. ¡Adoro la nieve! No me gusta demasiado en las ciudades, pero desde muy pequeña me gusta la nieve en la montaña y en el campo. Adoro pisar esa nieve que nadie ha pisado, sentir los reflejos del sol y respirar profundo.
También me gusta saludar a las vaquitas que nos contemplan perplejas. Seguramente ellas tienen frío y no entienden que me ponga tan contenta al verme rodeada de nieve.
Y si la cosa se tercia me acerco a ellas y les hablo.
Algunos días he caminado por el centro de la ciudad y he saludado a los viejos edificios. Aquí el Sagrado Corazón de Jesús se recorta contra el cielo y es impresionante.
Y volvimos al campo,a los sitios altos y las vistas bonitas.
Y nos dejamos caer por parques que se visten de otoño. Son parques despistados que no saben que ya estamos en invierno.
O paseamos por otros lugares llenos de verde y relax.
Pude ir al teatro a ver a mi hijo. En facebook os puse el solo que hizo mi hijo(iba a decir que sigo siendo la madre de la Pantoja, pero no sé, viendo que ahora están todos enfadados...) y disfrutamos mucho. Eso sí, con precauciones y sin abusar.
Pasamos mañanas paseando por zonas céntricas que me gustan, con estatuas emblemáticas y edificios bonitos.
Subimos las escaleras del rock, porque la música siempre trae cosas buenas.
Vimos el mar, mi mar. Adoro esa zona entre el rompeolas y ese pequeño saliente en el que me asomo y me imagino que estoy en un barco(si, soy de las que grito que soy la reina del mundo cuando viajo en barco).
Descubrimos rincones llenos de encanto.
Y antes de volver a sufrir el cierre perimetral nos dejamos llevar por carreteras secundarias, sin rumbo, sin prisa y sin saber cómo acabaría el día.
Y hasta aquí mi mes de enero. Un mes raro, con altibajos y que se ha esfumado. Llega febrero, mi temido febrero, y estoy deseando que pase, y que pase rápido. Nunca me gustó hacer de mis días un tiempo de espera, pero con febrero hago una excepción. Quiero que se esfume.
Mil gracias por leerme y nos vemos el miércoles con un truco.
Muy feliz semana.