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Claves para lograr tus propósitos de Año Nuevo

Con la llegada del Año Nuevo resurgen nuestras intenciones de imponernos nuevos propósitos y metas para alcanzar.

Perder peso, ahorrar, hacer ejercicio, dejar de fumar o deshacernos de otros vicios, son los más comunes. Se trata de hacer cambios en el estilo de vida, costumbres muy arraigadas que pueden resultar difíciles de transformar.



Un propósito no es más que el ánimo o la intención de hacer o dejar de hacer algo y también es un objetivo que se pretende conseguir.

Pero igual que ocurre cuando viajas: conoces el destino y te preparas haciendo tramites y  maletas, así mismo es apropiado iniciar este nuevo año teniendo claro lo que quieres.

La planificación es el factor que determina el resultado de un proyecto. La idea es entender cómo planificar nuestros propósitos de Año Nuevo de manera que se conviertan en metas motivadoras y alcanzables.

A continuación, conoce ciertas claves para definir tus objetivos y lograr tus propósitos de Año Nuevo.

1.- Intención enfocada en lo positivo

Atraemos todo aquello que ocupa gran parte de nuestros pensamientos. En lo que ponemos la atención allí obtendremos un resultado. Es por ello que en lugar de pensar en lo que no queremos, es beneficioso pensar qué queremos y fijar nuestras metas a partir de allí.

“Quiero dejar de ser perezoso” puede reemplazarse por:  “Quiero ponerme en forma” para ayudar a nuestro cerebro a enfocarse en lo que realmente quiere.

Otro propósito como “Quiero dejar de estar gordo” no es tan motivador como  “Quiero estar en mi peso ideal”

o “Quiero dejar de ser pobre”, realmente puede estancar en ella. Lo ideal es pensar hacia las ganancias: “Quiero aumentar mis ingresos”.

2.- Meta Bajo Tu Control

Nuestro objetivo tiene que depender de nosotros mismos, y no de terceros.

Cuando definimos objetivos y planes para este año que dependen de los demás, estamos poniendo fuera de nuestro control si se cumplen o no se cumplen.

“Voy a iniciar una relación” es un pensamiento casi forzado, prueba con “Voy a salir a conocer personas”. El segundo propósito tiene más base y abrirá las oportunidades de iniciar un romance.

3.- Especificar

Un objetivo ambiguo arroja resultados ambiguos. Si nuestro objetivo es tan genérico como “ir más al gimnasio” o “comer menos comida basura”, no tendremos claro si lo estamos consiguiendo o no.

Si se trabaja sobre metas concretas, se obtendrán resultados concretos.

En este caso “Voy a aprender a tocar la guitarra” es muy impreciso, pero “Voy a tocar la guitarra media hora todas las tardes” es un propósito que empieza a tener forma.



4.- Tamaño Apropiado

Los proyectos demasiado ambiciosos son fáciles de abandonar. Lo lógico es abarcar cosas que vemos que están a nuestro alcance. Aunque esto no significa que no se puede soñar en grande. Se trata de ir gradualmente ayudando a nuestro cerebro a procesar nuestras intenciones. De igual manera, los proyectos demasiado fáciles no suponen salir de la zona de confort, así que no aportan progresos tangibles.

El objetivo siempre tiene que ser retador pero alcanzable.

5.- Objetivo Motivador

Imponernos objetivos que realmente no nos apasionan sólo servirá para tener una larga lista de propósitos abandonados a la mitad del camino.

Hay que reflexionar acerca de ese objetivo y qué vamos a conseguir con él.

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6.- Recursos Necesarios

Los recursos son aquello que requerimos para conseguir nuestro objetivo.

Los recursos externos son aquellos que están fuera de nosotros. Básicamente los podemos resumir en: tiempo o dinero.

Los recursos internos son los que más nos interesan desde el punto de vista del desarrollo personal. Son los estados internos que tendrás que potenciar para lograr tus objetivos. Por ejemplo, disciplina o habilidad para socializar.

7.- Cómo afectarán esos propósitos al entorno inmediato

Es bueno reflexionar acerca de cómo va a afectar nuestra vida el hecho de conseguir una meta determinada: ¿cómo va a afectar el entorno, la familia o a las personas que nos rodean.

Una vez que se tengan claros todos los puntos anteriores, se tendrá un objetivo bien definido y planificado, y es tiempo de luz verde. No obstante, hay una clave más que es muy útil a la hora de conseguir que todo esto funcione:

Se recomienda realizar una evaluación de nuestros propósitos cada cierto tiempo dependiendo del objetivo, para comprobar si realmente se están logrando:

¿Sigo deseando este objetivo?

¿Lo estoy consiguiendo?

Si no lo estoy consiguiendo, ¿qué tengo que cambiar?

Proceso de revisión de objetivos

Al revisar nuestros objetivos aparecerán barreras, aquello que está impidiendo el logro del objetivo. Puede tratarse de barreras externas: falta de tiempo, dinero; o internas: hay algo dentro de nosotros que impide focalizarnos 100% en conseguirlo. Puede ser que aquello no se desea con la suficiente intensidad, o tal vez nos autosaboteamos de alguna otra manera, lo que hace necesario sanar la idea para poder continuar.

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Atamayca Jiménez

 

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