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Cabañas para desconectar, cabañas para crear

Cuando éramos pequeños nos encantaba refugiarnos debajo de cuatro palos y unas telas puestas por encima en algún rincón de casa o del jardín. Con cuatro tablones nos montábamos un refugio y soñábamos que éramos aventureros perdidos en una isla o pistoleros que se escondían en el bosque. Nuestra cabaña era nuestro refugio, nuestro punto mágico para crear aventuras y vivir una vida de fantasía. Salir de esas cuatro paredes medio improvisadas significaba volver al día a día, a nuestro rol habitual, a nuestras responsabilidades.

La cabaña de Gustav Mahler en Dobbiac (Italia). – Eduardo Outeiro

Quizás por estos recuerdos de nuestra infancia, quizás por algo ancestral y primitivo en nosotros de vida natural, de contacto con la naturaleza, de una vida más libre, quizás porque nuestro espíritu entre estas cuatro paredes y espacios reducidos se ve más ligero que nunca, quizás por todo esto a la vez, parece que en las cabañas viven las musas.

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No es de extrañar que muchos de nosotros, al crecer, sigamos necesitando ese refugio donde seguir soñando en otras vidas, otros personajes, otra realidad. Las cabañas han sido a lo largo de las décadas refugio para muchos creadores, que necesitaban alejarse de su realidad aplastante para dejar volar la imaginación. Dicen que Leonard Cohen tenía su propio refugio en una pequeña isla griega, donde se escapaba a componer. Otros artistas conocidos que han creado en sus cabañas han sido Ernest Hemingway, Virginia Woolf, Gustav Mahler, Ludwig Wittgenstein, Martin Heidegger, Henry David Thoreau, Roald Dahl, Mark Twain y muuuchos más.

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Cabaña de Edvard Grieg en Bergen (Noruega). – Eduardo Outeiro

Algunas de estas fotos se exponen hasta finales de mayo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en la exposición Cabañas para pensar, un proyecto de Eduardo Outeiro comisariado por Alfredo Olmedo y Alberto Ruiz de Samaniego.

“Cabañas para pensar analiza una serie de ejemplos de arquitecturas íntimas y esenciales a través de un conjunto de fotografías realizadas en los lugares en los que están emplazadas estas construcciones, además de sus planos arquitectónicos correspondientes, maquetas y documentación diversa como, por ejemplo, una selección de herbarios de cada uno de los lugares en los que están situadas las cabañas. La exposición plantea un estudio de la relación existente entre la intimidad escogida conscientemente y el proceso creativo por parte de los filósofos Ludwig Wittgenstein y Martin Heidegger, los compositores Edvard Grieg y Gustav Mahler, el dramaturgo August Strindberg, los escritores Knut Hamsun, George Bernard Shaw y Virginia Woolf, el poeta Dylan Thomas, el cineasta Derek Jarman, y, por último, el explorador y escritor Thomas Edward Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.” (texto de la exposición).

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Estos son algunos ejemplos de los herbarios de estos artistas que se pueden contemplar en la exposición.

Y a vosotros, ¿os gustan las cabañas? ¿También necesitáis un lugar especial para crear y que la inspiración fluya? ¿Os iríais una temporada a alguna de estas cabañas? Yo sin duda, ¡sí a todo!


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